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Aunque la desesperanza, la angustia, la desazn o el
desinters, tian nuestra voluntad, cualquier anlisis o seria reflexin,
propia de una persona cualquiera
pero madura, no puede dejar de arribar a una conclusin: es muy necesario
rescatar algunos valores, reconstruir otros y construir nuevos.
Precisamente una obra de tal naturaleza no requiere de
talentos, sino de hombres de buena voluntad.
Quizs, o bien, seguramente, el talento ser necesario para
concretar medidas desde las buenas y sanas ideas y stas, precisamente no
tienen porque ser indoloras.
Sabemos, tenemos la certeza mas que la percepcin -
que no ser as pero, cuando una persona es llamada por los hechos
y las circunstancias a afrontar una etapa dolorosa en su vida quiere tener
la conviccin de que ese camino le ser saludable y til y har al bien
comn de las familias argentinas.
Sin que nadie lo est diciendo,
todos comprenden definitivamente que las conductas individuales teidas de
hedonismo y, presentadas como referentes en la vida publica, no han sido benficas
para la salud institucional de Argentina.
Y me estoy refiriendo a muchos
argentinos que han hecho de su transitorio xito en la vida de los
negocios, o en lo social, una exposicin reida con el pudor y con la
complicidad de los adoradores de ese ttem llamado por ellos mismos
raiting.
Esa medicin de la cantidad en
desmedro de la calidad, esa medicin del xito en puja con la virtud.
No estoy planteando una especie de
teologa del comportamiento pblico de los esperados ver por ste ; si
estoy planteando que la ausencia provocada de los mejores valores ticos
o morales, no ayudaron a que nos alejemos con suficiente rapidez de todo lo
que hoy nos aqueja.
Parecera glamoroso, o
sofisticado, o frvolo el hablar de las comunicaciones en el actual marco
sin fronteras en que se debaten los argentinos. Pero no es as.
Y, con sorpresa, comprobamos la
sorpresa que desde el exterior se manifiesta por lo que nos pasa y por lo
que decimos al respecto.
Durante muchsimos aos,
Argentina fue considerada interlocutora vlida de grandes naciones,
de Amrica y Europa. Ya no.
Hemos confundido demasiado a los
medios con los fines. Porque aquellos nos deslumbraron
ms que stos.
Contribuyo a ello la falta de
vocacin por decidirse a enfrentar desafos y escollos que implicaban
dolor y esfuerzo. En cada oportunidad.
Observamos el talento en silencio y
como una forma de no otorgarle reconocimiento y fuimos vocingleros ante la
mediocridad medida electrnicamente como mayora en solo eso.. Nos
sumamos a la parte mayoritaria del raiting para no ser distintos y
terminamos sindolo, y en masa.
En la medida en que las nuevas
edades tecnolgicas de equipos y sistemas de generacin y transporte de seales
se introducan en lo instrumental del trafico jurdico comercial y
publico, fuimos perdiendo de vista el lmite de su naturaleza y, la imagen
y el sonido, como creaciones de transmisin veloz y a distancias
maravillosas, la asumimos como contenido vlido para casi cualquier
cosa.
As, en el transcurso de esa
experiencia, naci en muchos la preocupacin por los contenidos .
La magnitud de esa preocupacin
fue insuficiente para cambiar los estilos y sus resultados
fatales.
Vemos en color y al instante la
comisin de delitos aberrantes y la exhibicin de conductas y omisiones
obscenas, conductas que se expresan no solo en gestos o en palabras, sino
tambin por la reiteracin de su exhibicin por los responsables de
construir o de ayudar a mantener la vigencia
una moral publica aceptable.
Es en esa coyuntura, donde cabe una
reflexin respecto a quienes estn habilitados para disponer de
licencias que tcnicamente son inobjetablemente otorgadas pero , por el
ejercicio de una aptitud reconocida en lo jurdico, en lo tecnolgico y en
lo econmico financiero, es insuficiente para ayudar y comprometerse a usar
las comunicaciones en beneficio del bien comn.
Que no es el beneficio de una mayora
en un momento dado, es un beneficio de todos en todo el tiempo que
transcurre; mas all, del fin diario de una seal, televisiva o sonora.
La privatizacin de la gestin de
los medios, no implica la privatizacin del bien publico y del inters pblico;
stos no estn sujetos a los resultados de un contador electrnico que
dispara reacciones inauditas desde las cuales mentes con inaptitudes
construyen referentes a imitar.
Nuestro viejo y sabio Cdigo Civil
nos habla claramente de lo que se debe entender como un necesario
discernimiento, intencin y libertad, y de determinados actos
prematuros, excesivos y aberrantes. El ABC de ser persona
responsable.
Hemos olvidado demasiadas cosas demasiado bsicas por
demasiado tiempo. Por eso no es demasiado an lo que padecemos y se
necesita una cuota extra de esfuerzo para salir de la actual situacin.
Si los medios de comunicacin no
colaboran, por decisin de sus accionistas, a emprender la gran aventura de
realizar de Argentina una nacin posible, habremos fracasado; no solo ellos
como emprendedores, sino todos como sociedad que pretende ser.
Las comunicaciones siempre
alcanzaron gran desarrollo por motivo de conflictos o guerras que todos
conocen, pero pueden ser vilipendiadas en el futuro, si no son parte ahora
de la construccin de valores, con la suficiente extensin y densidad,
como cada circunstancia o hecho lo requiera. Esa tarea ya es parte de que
moralmente debe ser visto como parte esencial de un xito empresario. No
hay otra alternativa; por el momento.
Habr vida, luego del fin de cada
emisin.. Y gente y algunos son jurdicamente, an, incapaces.
Comprendan.
Juan de Dios Romero
LE 4.308.435
Avda. Santa Fe 2131 2do B CP1123
BUENOS AIRES.-
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