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AO
1981, VERANO, CATAMARCA Y... TODAVA
RECUERDO
No
estaba desafinado; sus notas eran la contradiccin del paisaje de
la calle.
Era como si una brisa cruzara mi sentimiento, discutiendo a lo seco
y trrido del clima de la tarde.
El clima me venci antes de comenzar a luchar. Porteo y blando.
Era Chopin en un pueblo de Catamarca, eran las cuatro de la tarde,
era en Chumbicha.
El balcn colonial se asomaba sobre la vereda de piedras, con
bordes sobre la polvorienta calle.
Era verano y desde su amplio hueco las notas se desbordaban en los
respetuosos silencio de los vecinos.
Al llegar, vi a un grupo de pequeitas, con sus tut impecables y
sus zapatillas usadas y limpias de tan queridas y bien guardadas
todos los das.
Los rostritos maquillados no soportaban el calor del esfuerzo. Se
corran como lgrimas negras en la pulcritud de las almitas. Si,
vencan el de la tarde, por la dedicacin de las mamitas.
Una barra que se sostena sobre la pared descascarada serva de gua
a las pequeas manos de esos serios y dedicados trazos infantiles,
en el esfuerzo por alcanzar la perfeccin que una madura docente
trataba de imponer con certeza ante las mams que tejan en sillas
de mimbre recostadas en la penumbra de una de las paredes.
Arriba!!!, Abajo!!!, otra vez...As, muy bien!!.
Arriba!!!, Abajo!!!, a ver, otra vez....
El piano afinado, Chopin, Chumbicha, -Capital de la Mandarina-
Catamarca, ms all de la California mormona, viniendo por la ruta
desde San Fernando del Valle. Nias que tienen en su rostro las
gotas del esfuerzo y en sus miradas la rplica de las esperanzas de
sus mams.
All, muy lejos, all hace mucho, desde all me sigue llegando
hasta hoy muy cerca.
Niitas y mamitas de mi patria, vuestros sueos no decaen. Y me
mantienen un poco ms puro cuando el recuerdo se impone finalmente
a mi espera.
Soaban. Soaban con un escenario con figuras esbeltas y plsticas.
Soaban con el aplauso que les alimenta el alma hasta no llegar
nunca a la saciedad. Siempre ser necesaria otra funcin, otro
nuevo escenario, otro pblico y otras y ms palmas que nutran sus
tiernos y eternos sueos.
Soaban. Con luces de colores y los murmullos de la gente
entusiasmada.
Soaban. Con la msica y sus primeros acordes que llaman a la
posicin inicial correcta.
Soaban. Con la bsqueda de esa perfeccin, all en Catamarca.
Soaban. Con el ruego de que sea escuchado el grito del silencio
que reclama lo perfecto del espritu de Chopin.
Soaban, las niitas catamarqueas y sus mams y la esforzada
maestra que con cada clase clausuraba por dos horas los recuerdos de
iguales sueos de haca muchos aos. All, en Chumbicha; donde
en el fondo de la calle un manantial esta celoso de Chopin y su voz
trata de igualarlo en los largos silencios del costado del cerro.
Mamitas, Maestra viejecita, no cierren los pianos. No dejen de
intentarlo. Mams, planchen los tuts, lleven a sus hijitas de la
mano en esas clidas tardes a esa vieja casa. All una maestra que
supo soar bien persiste. No la hagan esperar. Cuando ustedes
regresan, esa maestra ya aprendi a ahogar su llanto. Lo aprendi
con los largos aos de un solo y largo sueo por un escenario
hermoso, enfrentado a un publico entusiasmado y un chiquito que, en
la entrada, vende un chipa y espa el espectculo soando y
preguntando: Seor, me deja pasar?.
Mamitas de mi Patria, una lgrima moja mi
alma. Es, es... que estoy soando!!!.
A ver!. Otra vez, ahora todos juntos: ....
Arriba,....Abajo....Arriba...Abajo......!!!..El piano suena
hermoso.....
Todava hay espacio. Todava estamos esperndolas.
Siempre estaremos esperndolas. Tu eres la universidad, lo
totalizador de mi pueblo.
En Chumbicha no haba
bancos. Todas las cacerolas, hoy,
siguen en la cocina. Tambin..., tambin hay hambre que se
cuela por esos sueos lastimando almitas. Y por los de millones
silenciosos argentinos.
2002,
SEPTIEMBRE
Ayer
sonre, cuando una voz humana me hizo recordar esos momentos que
siempre vuelven, an en las noches fras. Y enterrando al fenicio
que siempre pugna por volver a mi, escrib estas lneas en
homenaje y recuerdo a esas niitas que hoy, otras manitas han
reemplazado. Seguro.
Porque
as es mi Patria, no termina en un papel donde la geografa es una
apariencia unidimensional, la geografa est siempre confirmndose
en los sueos de miles y miles de manitas que nunca cejan por SER.
En
el interior de nuestra Patria coexisten expresiones de la vida que
contienen un comn denominador, el de luchar por ser parte de una
actitud totalizadora que exprese a la Nacin Argentina. Es una de
las misiones ms fundamentales de las Comunicaciones aportar a ese
ideal integrado. Es decir, es vlido todo proyecto que confirme la
unidad territorial de la Nacin.
Las
telecomunicaciones son un instrumento, pueden unir o crear enconos,
o peor, crear desinformacin. Y,
la peor consecuencia de la desinformacin, que las
comunicaciones con apariencia neutral, pueden impulsar es herir el
tejido social del pas.
Por
eso, cada vez que algn hecho enfrenta a los argentinos, me
comunico con unas niitas que soaban y llegu a ver, hace mucho,
all, en Catamarca, donde tambin late el corazn enorme de la
Nacin Argentina, lugar donde nacen los mejores sueos. Como all,
en esa casa colonial de Chumbicha, por la cual llegu a pasar en un
verano de 1981 y, nunca olvid lo que v.
Gracias
niitas de Catamarca, les quiero decir desde aqu, desde esta
pantalla que me mira curiosa y sorprendida escribir, que no crean,
no hay Argentinos que quieran sacarte TU Sur, ese sur donde quizs
nunca podrs ir para admirar y, nunca tendrs la oportunidad de
contarle a tus hijitas en el futuro que, ese Sur lo viste hermoso y,
tambin tuyo y ellas lo heredarn de tu corazn, de tus libros de
cuentos y de tus libros de historia que estn en esa escuelita, all,
en Chumbicha. Donde nadie, nadie se quiere separar, a pesar del
hambre de tus hermanitas que; sabes?, estn en mi corazn para
siempre. Y, te lo aseguro niita de Catamarca, estoy haciendo cosas
buenas por ti.
Adems
, niita de Catamarca, deseo contarte algo ms, quienes se van del
pas, son los que pueden hacerlo y, adems, se consideran cansados
de lo que estamos pasando todos. Es decir, estn cansados y pueden
todava elegir donde dejar de estarlo, adems de no saber o no
querer o no poder luchar aqu para que las cosas cambien, para bien
de todos, en el bien comn de todos. Por eso se van del pas.
Los
que se quedan, la inmensa mayora desea hacerlo, entre ellos
querida niita catamarquea, estamos nosotros dos.
Como
ves, NO ESTAS SOLA.
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Dr
Juan de Dios Romero
Avenida Santa Fe 2131 Buenos Aires
La Reina Fenicia del Plata
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