COMUNICACIN CON EL SUR ARGENTINO DESDE CHUMBICHA

Por Juan Romero de Dios
12/09/02

AO 1981, VERANO, CATAMARCA Y... TODAVA  RECUERDO

No estaba desafinado; sus notas eran la contradiccin del paisaje de la calle.

Era como si una brisa cruzara mi sentimiento, discutiendo a lo seco y trrido del clima de la tarde.

El clima me venci antes de comenzar a luchar. Porteo y blando.

Era Chopin en un pueblo de Catamarca, eran las cuatro de la tarde, era en Chumbicha.

El balcn colonial se asomaba sobre la vereda de piedras, con bordes sobre la polvorienta calle.

Era verano y desde su amplio hueco las notas se desbordaban en los respetuosos silencio de los vecinos.

Al llegar, vi a un grupo de pequeitas, con sus tut impecables y sus zapatillas usadas y limpias de tan queridas y bien guardadas todos los das.

Los rostritos maquillados no soportaban el calor del esfuerzo. Se corran como lgrimas negras en la pulcritud de las almitas. Si, vencan el de la tarde, por la dedicacin de las mamitas.

Una barra que se sostena sobre la pared descascarada serva de gua a las pequeas manos de esos serios y dedicados trazos infantiles, en el esfuerzo por alcanzar la perfeccin que una madura docente trataba de imponer con certeza ante las mams que tejan en sillas de mimbre recostadas en la penumbra de una de las paredes.

Arriba!!!, Abajo!!!, otra vez...As, muy bien!!.

Arriba!!!, Abajo!!!, a ver, otra vez....

El piano afinado, Chopin, Chumbicha, -Capital de la Mandarina- Catamarca, ms all de la California mormona, viniendo por la ruta desde San Fernando del Valle. Nias que tienen en su rostro las gotas del esfuerzo y en sus miradas la rplica de las esperanzas de sus mams.

All, muy lejos, all hace mucho, desde all me sigue llegando hasta hoy muy cerca.

Niitas y mamitas de mi patria, vuestros sueos no decaen. Y me mantienen un poco ms puro cuando el recuerdo se impone finalmente a mi espera.

Soaban. Soaban con un escenario con figuras esbeltas y plsticas.

Soaban con el aplauso que les alimenta el alma hasta no llegar nunca a la saciedad. Siempre ser necesaria otra funcin, otro nuevo escenario, otro pblico y otras y ms palmas que nutran sus tiernos y eternos sueos.

Soaban. Con luces de colores y los murmullos de la gente entusiasmada.

Soaban. Con la msica y sus primeros acordes que llaman a la posicin inicial correcta.

Soaban. Con la bsqueda de esa perfeccin, all en Catamarca.

Soaban. Con el ruego de que sea escuchado el grito del silencio que reclama lo perfecto del espritu de Chopin.

Soaban, las niitas catamarqueas y sus mams y la esforzada maestra que con cada clase clausuraba por dos horas los recuerdos de iguales sueos de haca muchos aos. All, en Chumbicha; donde en el fondo de la calle un manantial esta celoso de Chopin y su voz trata de igualarlo en los largos silencios del costado del cerro.

Mamitas, Maestra viejecita, no cierren los pianos. No dejen de intentarlo. Mams, planchen los tuts, lleven a sus hijitas de la mano en esas clidas tardes a esa vieja casa. All una maestra que supo soar bien persiste. No la hagan esperar. Cuando ustedes regresan, esa maestra ya aprendi a ahogar su llanto. Lo aprendi con los largos aos de un solo y largo sueo por un escenario hermoso, enfrentado a un publico entusiasmado y un chiquito que, en la entrada, vende un chipa y espa el espectculo soando y preguntando: Seor, me deja pasar?.

Mamitas de mi Patria, una lgrima moja mi  alma. Es, es... que estoy soando!!!.

A ver!. Otra vez, ahora todos juntos: .... Arriba,....Abajo....Arriba...Abajo......!!!..El piano suena hermoso.....

Todava hay espacio. Todava estamos esperndolas.

Siempre estaremos esperndolas. Tu eres la universidad, lo totalizador de mi pueblo.

 En Chumbicha no haba bancos. Todas las cacerolas, hoy,  siguen en la cocina. Tambin..., tambin hay hambre que se cuela por esos sueos lastimando almitas. Y por los de millones silenciosos argentinos.

 

2002, SEPTIEMBRE

Ayer sonre, cuando una voz humana me hizo recordar esos momentos que siempre vuelven, an en las noches fras. Y enterrando al fenicio que siempre pugna por volver a mi, escrib estas lneas en homenaje y recuerdo a esas niitas que hoy, otras manitas han reemplazado. Seguro.

Porque as es mi Patria, no termina en un papel donde la geografa es una apariencia unidimensional, la geografa est siempre confirmndose en los sueos de miles y miles de manitas que nunca cejan por SER.

En el interior de nuestra Patria coexisten expresiones de la vida que contienen un comn denominador, el de luchar por ser parte de una actitud totalizadora que exprese a la Nacin Argentina. Es una de las misiones ms fundamentales de las Comunicaciones aportar a ese ideal integrado. Es decir, es vlido todo proyecto que confirme la unidad territorial de la Nacin.

Las telecomunicaciones son un instrumento, pueden unir o crear enconos, o peor, crear desinformacin. Y,  la peor consecuencia de la desinformacin, que las comunicaciones con apariencia neutral, pueden impulsar es herir el tejido social del pas.

Por eso, cada vez que algn hecho enfrenta a los argentinos, me comunico con unas niitas que soaban y llegu a ver, hace mucho, all, en Catamarca, donde tambin late el corazn enorme de la Nacin Argentina, lugar donde nacen los mejores sueos. Como all, en esa casa colonial de Chumbicha, por la cual llegu a pasar en un verano de 1981 y, nunca olvid lo que v.

Gracias niitas de Catamarca, les quiero decir desde aqu, desde esta pantalla que me mira curiosa y sorprendida escribir, que no crean, no hay Argentinos que quieran sacarte TU Sur, ese sur donde quizs nunca podrs ir para admirar y, nunca tendrs la oportunidad de contarle a tus hijitas en el futuro que, ese Sur lo viste hermoso y, tambin tuyo y ellas lo heredarn de tu corazn, de tus libros de cuentos y de tus libros de historia que estn en esa escuelita, all, en Chumbicha. Donde nadie, nadie se quiere separar, a pesar del hambre de tus hermanitas que; sabes?, estn en mi corazn para siempre. Y, te lo aseguro niita de Catamarca, estoy haciendo cosas buenas por ti.

Adems , niita de Catamarca, deseo contarte algo ms, quienes se van del pas, son los que pueden hacerlo y, adems, se consideran cansados de lo que estamos pasando todos. Es decir, estn cansados y pueden todava elegir donde dejar de estarlo, adems de no saber o no querer o no poder luchar aqu para que las cosas cambien, para bien de todos, en el bien comn de todos. Por eso se van del pas.

Los que se quedan, la inmensa mayora desea hacerlo, entre ellos querida niita catamarquea, estamos nosotros dos.

Como ves, NO ESTAS SOLA.

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Dr Juan de Dios Romero
Avenida Santa Fe 2131 Buenos Aires
La Reina Fenicia del Plata
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