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COMUNICACIN LIMITE : FORMAS
IMPROPIAS DE COMUNICAR UNA SITUACIN LIMITE: LA VIOLENCIA
DOMESTICA. SE TRATA DE UNA DEFORMACIN
PROFESIONAL? . LA NATURALEZA DEL
SITIO CONDICIONA LA ESTETICA DEL PROBLEMA.
Por Juan Romero de Dios
25/10/02
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Est
an muy ausente algn estudio que relacione la violencia domstica con la
violencia en el mbito laboral, sospecho que ambas se complementan como
mecanismos de compensacin. Estas lneas pretenden, desde los estudios de las
comunicaciones como contenidos, iniciar este debate. Ese binomio nunca fue
abordado como tal. El amedrentamiento, la violencia psicolgica, la negacin
de delegacin de responsabilidades como acto de agresin, el hostigamiento
colectivo por medios informativos o grficos, el maltrato dirigido al
competidor subordinado en lo profesional - laboral, etc, etc, se han estudiado y
expuestos fuera del clima de la violencia domstica sobre la mujer, esto es un
error. Esas conductas se repiten fuera del hogar, con otro vestir y otros
gestos.
He
tenido nuevamente la oportunidad de conocer la ultima edicin en la web de una
prestigiosa pagina : www.seguridadydefensa.com
, cuyo propsito est en su propia denominacin. Los aportes que sus
responsables exponen son considerados ms que interesantes, son tiles. Pero
en una de las ltimas ediciones se presenta un anlisis sobre el tema de la
violencia domstica y una de sus vctimas: las mujeres.
Sin
embargo he percibido que el enfoque del tema esta condicionado por la disciplina
misma de la web mencionada. En mi opinin, se comunica una realidad en el marco
de parmetros inadecuados para el tema abordado y, ms an, el delicado tema
de la mujer o el hombre como sujeto violentado psquica o fsica o
moralmente no debera traducirse en un marco ni como un problema de seguridad
ni como un problema de defensa.
Es
una problemtica que solo es posible resolver en un marco mayor, de contenido
social y de justicia conmutativa ya que, los aspectos de seguridad o defensa
nacen como temtica respecto a determinados bienes o valores que estn ms
alejados en las prioridades del sujeto como tal y de los deseos o frustraciones
o acciones del mismo como agente de cambio o de estratificacin de relaciones
que, esencialmente son dinmicas. Es el tema del riesgo pero, del riesgo de la
propia persona en la relacin de las emociones ajenas a la pluralidad. Es solo
el campo de las emociones, paranoias y otras patologas donde dos, son
victimas de cada uno y, solo uno es tipificado como damnificado.
Solo
en la guerra electromagntica de la informacin y la desinformacin una
realidad en curso - , las agresiones psicolgicas son comprendidas en un
marco que le otorga entidad como seguridad o como defensa.
Y
ste no es el caso que en este ensayo analizo y critico. Critico, porque en el
articulo que me ocupa se enfrenta el problema paralelamente a una jerarquizacin
de un disvalor : las consecuencias econmicas de la injusticia interpersonal. Y
esto no es funcional al propsito de lograr comunicar correctamente las causas
y efectos de tragedias personales.
Las
estadsticas pueden servir para decapitar a las excepciones y sta disciplina,
la estadstica como instrumento, en el articulo que me ocupa infra, es as
utilizada. Se la utiliza como mensurando las causas y efectos de una calamidad
no condenada. Sino, ms bien, sealada como factor econmico financiero
disfuncional. Lo que considero un hecho intelectual no solo inapropiado, sino,
tambin peligrosamente cerca de la legitimacin de una postura fatalista.
Mi
propsito, en la posicin que asumo en ste artculo, es la de sealar el
peligro que implica exponer causas y efectos desde la unidimensionalidad de la
especializacin.
Para
exponer con claridad mi posicin, los abajo subrayados y con comillas
corresponden al texto del articulo que analizo y, luego de cada prrafo, mi
comentario al respecto. Y sin que el contexto sea desvirtuado
A
saber: as comienza lo que someto a mi critica:
Los
devastadores efectos de la violencia domstica en situaciones de crisis
impactan cuando se empiezan a conocer el gran numero de perdidas anuales de
mujeres victimas de la agresion. Asimismo, es impactante la gran cantidad de
dinero que se invierte en salud debido a esta problemtica.
comentario:
la
afirmacin precedente es un concepto economicista, digamos, hasta fiscalista,
respecto a la violencia domstica; se podra inferir que solo es un problema
cuando impacta el conocer el gran nmero de perdidas anuales, - como si
se tratara de cosas. Las mujeres vctimas del maltrato importan en tanto son
muchas y causan un problema mensurable en cantidades de dinero.
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Segn un estudio realizado por Banco Mundial, uno de cada cinco das
laborables que pierden las mujeres por razones de salud es el resultado de
problemas relacionados con la violencia domstica.
Un informe revela que este tipo de violencia causa un gasto de unos US$1.600
millones anuales, incluyendo la atencin mdica de las vctimas y las prdidas
de productividad. En Amrica Latina y el Caribe casi no hay cifras disponibles,
ya que recin comienzan a realizarse estudios sobre el impacto econmico de la
violencia domstica .
Asimismo, los efectos en la propia mujer vctima de la violencia son los ms
inmediatamente visibles: gastos en salud, ausentismo laboral, disminucin de
ingresos para el grupo familiar.
Comentario:
El
articulo que analizo confirma su esttica respecto al tema. Cuando trae a
colacin que la violencia en si misma no es un problema, sino que esta es
abordable como problemas de violencia domstica cuando interfiere en el mundo
del trabajo fuera del hogar y no se ocupa del verdadero problema que es ; la
infelicidad y desgracias de miles de mujeres que ven mutadas su realizacin en
sus proyectos de vida, sean stos modestos o no.
Todo
el prrafo esta teido de una falsa e inadecuada tica respecto a la
violencia que escapa a la violencia moral que se lleva a cabo por presin
psicolgica con conductas de omisiones, silencios y gestos, que tambin
constituyen una forma de comunicarse con hosquedad, tanto en los hogares como en
los trabajos, aunque a estos la mujer no falte. Ni llegue tarde aunque se
encuentre golpeada, psquica o fsicamente.
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El Factor Pobreza
Estudios hechos por el BID analizan la relacin entre la violencia domstica
y otras variables socioeconmicas, como la violencia social y la pobreza.
El Dr. Carlos Puchinnir asegura que " los casos de violencia fsica son
cinco veces ms frecuentes en los grupos de bajos ingresos, mientras que la
violencia fsica grave es siete veces ms comn entre los pobres, relacin
que se ha verificado tambin en otros pases".
comentario
El
estudio del BID es el correlato lgico esperado por la naturaleza de esa
institucin, que es financiera. Pero los comentarios del profesional que se
menciona, en mi opinin, son desacertadas. Lo sostengo, porque en los sectores
de mas altos ingresos o mejor standard de vida, la violencia se ejerce por otras
formas, tambien dainas y destructoras de la personalidad, en grado tal que
generan la instalacin de cuadros depresivos profundos y fronterizos que llevan
a la victima a un estado de verdadera clausura de su realizacin como persona
y, peligrosamente cerca al consumo de drogas o alcohol, cuadro que se traslada a
todo el ncleo familiar creando condiciones propicias para la anomia entre sus
miembros y para con la comunidad.
La violencia psquica o el mobbing ( hostigamiento e intimidacin o
amedentamiento ) en las relaciones y el clima laboral son parte de la violencia
que soportan millones de las personas incluidas en lo que queda de la red
productiva en el pas. Y, las
mujeres, son la primer linea roja que no es la delgada - en estas actitudes destructivas.
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Estadisticas Mundiales
En Argentina, el 37 por ciento de las mujeres golpeadas por sus esposos
llevan 20 aos o ms soportando abusos de este tipo.
comentario
El
porcentaje es escalofriante pero, hay bidireccionalidad de la misma
naturaleza pero bajo otros medios?. El porque de un dejar hacer en tal magnitud
? Es considerada por las vctimas que los mecanismos vigentes desde hace 20
aos son intiles para lograr proteccin?. Se trata de heronas o de
costumbres de la parte mas inferior y marginada de la sociedad?. Por si sola la
afirmacin precedente no dice mas que lo literalmente se le conceda. No es un
aporte.
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En Chile, un estudio reciente revel que casi el 60 por ciento de las
mujeres que viven en pareja sufren algn tipo de violencia domstica y ms
del 10 por ciento agresin fsica grave.
comentario
el
trmino: algn tipo de violencia domstica en pareja incluye a
los tipos de agresiones que al inicio he mencionado?. No se aclara. Respecto al
10 por ciento de agresin fsica grave, ( por supuesto ) en el marco de la
convivencia en pareja, creo que en Argentina y el resto de Amrica Latina
es mucho mayor, por lo que la estadstica no aporta a la solucin del problema
que se presenta.
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En Colombia, ms del 20 por ciento de las mujeres ha sido vctima de abuso
fsico, un 10 por ciento ha sufrido abuso sexual, y un 34 por ciento, abuso
psicolgico.
En Ecuador, el 60 por ciento de las residentes en barrios pobres de Quito han
sido golpeadas por sus parejas.
comentario
los porcentajes que se indican son mucho mas que el necesario
o suficiente para convertir a una comunidad en una muerta civil. No se ha
tratado de que han soportado o no, de lo que se ha tratado es de la vigencia de
los efectos de un sistema educativo hipcrita sobre en nuestro pas, en el
que las formas debidamente guardadas constituyen una entidad mas
importante que el contenido de las relaciones familiares y entre esposos. Y esto
se ha impreso en las mentes de millones de personas. Desde las aulas.
La
denominada violencia domstica, por el hecho de cometerse en el hogar o en la
convivencia de la intimidad, tambin la soportan millones de hombres camouflada bajo la coaccin de una reciente nueva maternidad,
cuyo cuadro permite que se instalen y despliegan conductas humillantes a la
sombra protectora del paraguas que la nueva responsabilidad le impone: su
situacin le sella que: no puede huir. Y,
la venganza, suele ser el adulterio que lleva luego al divorcio. Un
tema tab, no solo en las familias, sino tambin en los divanes de
psicoanalistas.
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LAS CIFRAS MS RECIENTES
Un estudio realizado en 1997 arroja resultados que podran reflejar lo que
actualmente sucede en la regin.
El 32,8 por ciento de las mujeres entre los 16 y 49 aos son vctimas de
violencia fsica severa (golpes, lanzamiento de objetos, uso de instrumentos
cortopunzantes, quemaduras, y empujones fuertes.
Comentario
Severamente,
considero que estos porcentajes son la estadstica de toda la regin y
si as fuera no reflejan la actividad criminal de agresin fsica de esa
naturaleza en toda la Argentina y de tal suerte que, la forma en que se presenta
la informacin constituye una forma de desinformacin que es inapropiada para
la actual realidad del pas, es decir, puede devenir en otros propsitos.
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El 45 por ciento de las mujeres sufren amenazas, gritos, insultos, o
presencian destruccin de sus bienes personales.
Comentario
En
Argentina el porcentaje es muchsimo mayor y para ambos sexos.
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El 13,8 por ciento de las mujeres informan haber sufrido moretones como
consecuencia de golpes de sus cnyuges.
Comentario
La
afirmacin de la autora carece de entidad para ser til en la articulacin de
medidas preventivas, porque, adems del laconismo, no informa sobre que
porcentaje es el de mujeres golpeadas fsica o psquicamente que no presentan
signos visibles de la agresin, aunque sus almas fueran destruidas en un solo
acto que no dejara moretn alguna en su cuerpo y s en sus espritus. O esta
epidemia de agresiones es contemplada totalizadoramente. En el marco domstico
y laboral o es imposible acercarse a un diagnostico social donde el control
social sea posible, verificable y eficaz.
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El 63,1 por ciento de los hijos de mujeres vctimas de violencia fsica
severa han repetido alguna vez un ao escolar.
Los hijos de vctimas de violencia fsica severa abandonan la escuela
cuatro aos antes que el promedio general. En hogares con violencia fsica
grave sobre la mujer, los hijos son 100 veces ms propensos a ser
hospitalizados.
Comentario
Esta
afirmacin es totalmente aplicable a la realidad Argentina, no solo en 1997,
sino, hoy en 2002.-
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El 41 por ciento de las mujeres que no trabajan en forma remunerada son vctimas
de violencia fsica grave, mientras que slo el 10 por ciento de las que
trabajan fuera de sus casas y perciben ingresos lo son.
comentario
la
forma en que se expone puede ser interpretada errneamente en grado tal que, si
se afirmara que la mujer, disponiendo de trabajo fuera del hogar esta a salvo,
es un mal diagnstico. En tal criterio, a la desesperacin de la desocupacin
se sumara el acceso al castigo fsico. Considero inadecuada la forma de
presentacin de la estadstica, dado que su enunciado engloba a todas las
categoras y sub. categoras sociales y de aptitudes intelectuales y niveles
de ingreso del grupo familiar
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"Actualidad
El Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) seala en
el estudio "Tendencias y Estadsticas de las Mujeres del Mundo 2000, que
las agresiones por parte del esposo o compaero ntimo es la forma ms comn
de violencia hacia la poblacin femenina.
Algunas cifras de Unifem para Africa, Amrica Latina y Asia indican que
hasta 58 por ciento de las mujeres han sufrido violencia fsica a lo largo de
su vida.
Adems de reforzar las legislaciones y polticas pblicas en cada pas
del mundo, se hace necesario romper con la idea de que el cuerpo de la mujer se
puede controlar con la agresin, asegur Charlotte Bunch.
"Los hombres tienen que estar convencidos de que la violencia es una forma
inaceptable de control, afirm la activista de los derechos humanos de las
mujeres y ganadora del premio Eleanor Roosevelt.
Mientras lo anterior ocurre, segn cifras de la organizacin Human Rights
Watch (HRW), en Pakistn, hasta el 80 por ciento de las mujeres son vctimas
de violencia intrafamiliar, mientras que en Jordania los crmenes de honor, en
que la familia se siente con derecho a matar a la mujer, ocupan una tercera
parte de los asesinatos.
En Rusia, hasta 12 mil mujeres mueren al ao como resultado de la violencia
en el hogar y en Estados Unidos, por lo menos 1.8 millones de mujeres son
atacadas por sus parejas cada ao, segn cita HRW.
Cabe destacar, la Lic. Cristina Andiburin, Coordinadora del Centro Mujeres
sin violencia, asegura que "en argentina se esta gestinando por pedidos de
ex victimas de violencia familiar reformas en la ley para que se les otorgue mas
seguridad frente a esas situaciones" y agrega "que el pedido de ayuda
en situaciones de violencia es esencial, para impedir situaciones
agravantes".
Por su parte, el Dr. Venedeti, Abogado, afirma "el secreto para
solucionar este grave problema es que la mujer recurra rapidamente al pedido de
amparo y que, la justicia revea las leyes y realice las reformas que sean
pertinentes".
La Lic. Goeta, Psicologa, remarca "solucionar este problema requiere un
conjunto de factores que trabajen conjuntamente, pero tambin necesita, que la
mujer no demore en la consulta y se prepare psicologicamente para enfrentar la
situacion y evitar de esa forma, la desvalorizacion, la baja estima, la creencia
de merecer la violencia y demas sintomas que solo conllevan a la resultados
irreversibles".
Autor:
Argentina
- 10/14/2002
Comentario
Las
afirmaciones precedentes no estn a mi alcance considerarlas, pero ser
imposible llevar adelante una medida de remedio a las agresiones psquicas
y fsicas de cualquier naturaleza ilegitima sin la disponibilidad de medidas
preventivas que se puedan articular, no ex post facto , sino antes del da
o de su tentativa. Radica, una solucin eficaz, en la disponibilidad de este
tipo de herramienta y EN LA VOLUNTAD de la potencial vctima. Esto no es un
secreto. Una mujer no puede, en su desesperacin, acudir a una preparacin
psicolgica para sufrir una injusticia o para identificarla preventivamente,
como una especie de bsqueda de un alerta temprana, es demasiado pedir a
la vctima.
Es
una realidad que fue sembrada con mtodo y con esmero por nuestro sistema
educativo y familiar. Inclusive, cuando esos deleznables nichos de injusticia,
nunca se presentaron en miles de familias,
para felicidad de algunos, y necesidad de las estadsticas globales en materia
de seguridad de pocos y defensa ilegitima de
muchos.
JUAN
DE DIOS ROMERO
Buenos
Aires
La
Reina Golpeada del Plata
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