HOMENAJE

Por Gregorio Recondo

     Todos los integrantes del curso de Derecho Constitucional Profundizado nos habamos habituado a sus preguntas sesudas y punzantes, que musitaba despacio clase tras clase. Atrincherado en algn banco de las primeras filas, Carlos tomaba nota religiosamente de todos los conceptos que verta el profesor, sin cansarse y aplicadamente. Recuerdo ahora su cordialidad y cortesa para con todos los compaeros del curso, virtudes con las que se gan el afecto de todos.

     Lleg el da del final y observ en l un brillo particular, una excitacin adolescente que trataba de dominar. Estaba muy nervioso y la mesa vena mal porque era bastante exigente. Cuando lo llamaron por su nombre, se sac la gorra y en capilla empez a repasar las bolillas como un promesante que reza abandonado en Dios.

     Su xamen dur alrededor de veinte interminables minutos, tiempo en el que habl lentamente, con se hablar pausado tan carcterstico de l, tratando de dominar sus emociones. La cara glida e imperturbable de los examinadores nos tena en expectativa a todos.

     "Esta muy bien, puede retirarse" dijo al fin el adjunto. Entonces Carlos, Don Carlos R., de 73 aos de edad, se dio vuelta con la cara desencajada de emocin y nos grit: "Me recib" como en un grito de gol.

     Confieso emocionado que en mi vida de estudiante pocas veces escuch una ovacin tan prolongada y sentida. Afuera lo esperaban su mujer, sus hijos y nueras y un ramillete de nietos que haban copado el ingreso al aula donde tomaban examen. Don Carlos se abraz con ellos y nosotros. Con su enorme dignidad nos dio una enorme leccin de sas que no estn contenidas en los libros de estudio pero que son esenciales para la profesin y mejor, para la vida.