ABC del abuso sexual
     infantil

ABC de la adopcin

ABC de la familia del
     discapacitado mental
     NUEVO

ABC de los padres separados   NUEVO

ABC de los padres separados, cuando se forma una nueva pareja  NUEVO


ABC del abuso sexual infantil
Lo que los adultos deben saber

Por "Opciones", equipo teraputico de Santa Fe de Bogot, revisado
 y adaptado por Eduardo Jos Crdenas, abogado de 
familia y asesor fundador de la Fundacin Retoo

Introduccin

Durante muchos aos nuestra sociedad ha estado dormida ante una cuestin que ataca a nuestra niez, y a nuestras familias en general, de manera perjudicial. Hace poco tiempo se ha comenzado a hablar del tema del abuso sexual infantil. Ello caus un gran impacto y la primera reaccin de todos fue la incredulidad. Nos hemos resistido a aceptar que este enemigo oculto ha rondado muy cerca de nuestras vidas y de las de nuestros seres queridos.

No obstante, el abuso sexual infantil ocurre con ms frecuencia de lo que se piensa. En la Argentina son muchas las personas, especialmente mujeres, que manifiestan haber sido abusadas sexualmente en su infancia. Y se incrementa de ao en ao el nmero de denuncias originadas en dichos de nios/as o adolescentes, aun cuando muchos casos quedan sin denunciar.

El abuso sexual es mucho ms frecuente de lo que imaginamos!

Letra A. Qu es el abuso sexual infantil?

El abuso sexual infantil es cualquier conducta del adulto o nio/a mayor, dirigido hacia un nio o nia con la intencin de estimular sexualmente al abusador o al nio/a.

Existen distintas formas de abuso sexual:

  • Con contacto fsico: masturbacin, tocamientos, besos, frotacin de los genitales, sexo oral, penetracin vaginal o anal, etc.
  • Sin contacto fsico: hostigamiento o acoso verbal, exhibicin de los genitales del adulto, mostrarle al nio/a imgenes o revistas o pelculas pornogrficas, utilizarlo para la elaboracin de material obsceno o pornogrfico, etc.

En general el abuso sexual infantil no ocurre una sola vez. Frecuentemente el abusador se acerca poco a poco al nio/a y abusa repetidamente de l o ella, mezclando varias de las conductas anteriormente mencionadas.

El abuso sexual puede ocurrir a nios/as de cualquier edad y no siempre se lleva a cabo mediante la fuerza o la violencia. Con frecuencia se emplean formas ms sutiles de presin como el chantaje, la amenaza, el soborno o la manipulacin.

Pero en la mayora de los casos la sola relacin de autoridad y confianza entre el adulto y el nio/a es suficiente para que el abuso ocurra. Por lo general el abusador es un miembro de la familia inmediata del nio/a (padres, padrastros, abuelos, tos, primos, etc.), o alguien a quien el nio/a conoce y en quien confa (amigos de los padres, padrinos, vecinos, etc.). El abusador puede ser un buen ciudadano, un buen miembro de una familia, una persona muy religiosa, amable y cariosa.

Cmo saber si un nio/a es vctima de un abuso sexual?

Es muy difcil para el nio/a contar espontneamente que est siendo o ha sido abusado sexualmente. En la mayora de los casos el abusador lo ha obligado, a travs de amenazas o sobornos, para que guarde silencio. Por esto, es muy importante que los adultos encargados del nio/a estn alertas a cambios en la apariencia o en el comportamiento del nio/a.

Signos fsicos:

  • Enrojecimiento, moretones, rasguos, heridas o sangrado en el rea genital o anal.
  • Lesiones en cuello, boca, senos, nalgas, bajo abdomen o muslos.
  • Infeccin o flujo vaginal.
  • Infecciones repetidas en las vas urinarias.
  • Incapacidad de retener la materia fecal.
  • Enfermedades de transmisin sexual (sfilis, gonorrea, sida, etc.).
  • Aumento repentino de dolores de cabeza, estmago, etc.
  • Ropa interior manchada o rota sin causa conocida.
  • Dificultad para caminar o sentarse.
  • Embarazo.
  • Signos de comportamiento:

  • Miedo generalizado.
  • Ansiedad.
  • Actividad sexual inapropiada: Frotamiento de los genitales o masturbacin excesiva, besos en la boca y tocamientos frecuentes de senos y genitales de otras personas.
  • Conocimiento de actividades sexuales ms all de lo esperado para su edad.
  • Temas sexuales repetidos en sus juegos, en sus relatos o en sus conversaciones.
  • Retroceso en el control de esfnteres o en otros aspectos del desarrollo.
  • Miedo o rechazo a algn adulto en particular.
  • Conductas agresivas o destructivas hacia s mismo o hacia los dems.
  • Aislamiento social o apata generalizada.
  • Dificultades en el sueo: insomnio, pesadillas, sueo excesivo o resistencia a dormir solo.
  • Cambios repentinos de comportamiento: agresin inusual, llanto sin motivo aparente, depresin, etc.
  • Problemas de aprendizaje o disminucin repentina del rendimiento escolar.
  • Miedo repentino de ir al bao.
  • Atencin: La presencia de uno o varios de los signos anteriores slo indica la posibilidad de abuso sexual, no asegura que est ocurriendo. Est pendiente de los cambios en el nio/a.

    Efectos a largo plazo del abuso sexual

    En todos los casos de abuso sexual las vctimas viven la experiencia de una manera negativa, y para la gran mayora las consecuencias son difciles de superar. Los efectos a largo plazo ms frecuentes son:

    • Ansiedad y angustia generalizadas.
    • Baja autoestima e inseguridad.
    • Dificultad para establecer y mantener relaciones interpersonales estrechas.
    • Tendencia a expresar el afecto a travs de contactos sexuales.
    • Alteraciones en el deseo sexual.
    • Dificultad para sentir placer en las relaciones sexuales.
    • Inclinacin a mantener relaciones afectivas que le hacen dao.
    • Sensacin de incapacidad para enfrentar la vida y tendencia a evadir las dificultades.
    • Tendencia a complacer a los dems desconociendo su propio bienestar personal.

    Letra B. Prevencin del abuso sexual

    El nico responsable del abuso sexual es el abusador. Sin embargo, las acciones de cuidado y proteccin que realice el adulto pueden prevenir su ocurrencia.

    Lo ms importante es que los padres o las personas que tienen un nio/a a su cuidado, construyan una relacin cercana con l, donde predomine la comunicacin abierta, franca y de confianza. Usted puede contribuir a que el nio desarrolle habilidades que disminuyan el riesgo de ser abusado:

    • Aydelo a reconocer y a hablar sobre las situaciones que lo hacen sentir bien y las que le causen miedo, a distinguir entre sentirse seguro y sentirse incmodo o asustado, y cmo se siente su cuerpo en cada situacin.
    • Ensele a buscar la ayuda de un adulto cuando se sienta mal, inseguro o temeroso. Aclrele que algunas veces el adulto puede no entenderlo o decirle que no se preocupe, y en este caso debe insistir hasta que se le preste la atencin debida, o buscar a otra persona.
    • Ensele cules son las personas a las que puede recurrir en las ocasiones en las que los padres no puedan ayudarlo. Sea muy cuidadoso en esta eleccin y tenga en cuenta la opinin del nio/a. Recuerde que en muchas ocasiones el abusador es un familiar cercano o alguien conocido.
    • Explquele que su cuerpo le pertenece a l, y que nadie tiene derecho a tocar sus genitales o zonas ntimas, ni a molestarlo en forma que lo haga sentir incmodo o asustado.
    • Indquele en varias oportunidades y de modos diferentes, que no debe aceptar regalos ni invitaciones de extraos.
    • Ensele que respetar a los mayores no es igual que obedecerles a ciegas.

    Adems:

    • Considere que el abuso sexual es una realidad que puede ocurrir a cualquier nio/a.
    • Escoja cuidadosamente las personas que se harn cargo del nio/a cuando usted no pueda cuidarlo.
    • Procure que cada nio/a duerma solo en su cama.
    • Nunca deje al nio/a solo o desatendido aun en lugares conocidos.
    • No permita que el nio/a entre solo al bao en establecimientos pblicos.
    • No permita que el nio/a se movilice en transporte pblico o recorra a pie largos trayectos sin la compaa de un mayor.
    • Controle la programacin de televisin y la clase de pelculas que el nio/a ve: el contenido de sexo y violencia al que hoy estn expuestos los nios/as les dan ideas equivocadas sobre el amor, la sexualidad y el placer.
    • No obligue al nio/a a quedarse a solas con personas hacia las que siente rechazo, as sean familiares o amigos cercanos.

    El nio solo no puede prevenir ni detener un abuso sexual. Es indispensable el apoyo y la proteccin de los adultos.

    Letra C. Qu hacer si un nio/a ha sido abusado sexualmente?

    El primer intento de un nio/a que est siendo o ha sido abusado sexualmente por lo general es confuso e incompleto: puede que slo d indicios del problema o incluya contradicciones en su relato. Esto puede deberse a que se encuentra confundido, no comprende lo que ha sucedido, tiene sentimientos encontrados o teme que no se le crea o se le castigue.

    Cuando no se le cree al nio/a que informa ser vctima de abuso sexual, es muy posible que no vuelva a decirlo y como consecuencia contine siendo abusado.

    Para contrarrestar los efectos del abuso sobre el nio/a es importante la reaccin del adulto. Tenga presente que el nio/a nunca es culpable ni responsable del abuso sexual, aunque aparentemente haya tenido una participacin activa. La mayora de las veces la posicin de poder y autoridad del abusador le ha impedido al nio/a negarse al contacto sexual.

    Por lo tanto, si un nio/a le cuenta que ha sido o est siendo abusado sexualmente, tenga en cuenta las siguientes indicaciones:

    • Dgale inmediatamente que le cree y permanezca calmado, de lo contrario el nio/a pensar que usted est enojado con l.
    • Haga todo lo que est a su alcance para consolarlo y darle seguridad.
    • Aydelo a entender que lo sucedido no fue su culpa.
    • Dgale que ha sido muy valiente al contar lo ocurrido.
    • No le transmita la idea de que no podr recuperarse de esta experiencia.
    • Hgale sentir que ser protegido, que no estar solo.
    • No lo presione para que cuente ms detalles de los que l est listo para comunicar.
    • Sea prudente al preguntar y al hacer juicios, evitando as alarmarlo, aumentar sus temores y sentimientos de culpa, inducirlo a cambiar su relato o a que no hable ms del tema.
    • Denuncie y busque ayuda mdica, psicolgica y legal.

    La estabilidad emocional del nio/a abusado sexualmente depende en gran medida del apoyo y proteccin de los adultos.

    Denuncia del abuso sexual

    Maltratar y abusar sexualmente a un nio/a constituye una violacin grave a la Constitucin Nacional y a las leyes argentinas, as como a los Tratados y Convenciones Internacionales firmados por nuestro pas. Todo abuso sexual es un delito, sancionado por el estado argentino con pena de privacin de la libertad para el culpable.

    Poner en conocimiento de las autoridades el abuso sexual infantil es un paso importante para detenerlo y brindarle al nio/a proteccin inmediata. Cuando usted no denuncia un caso de abuso sexual est encubrindolo y permitiendo que contine indefinidamente con el mismo nio/a o con otros.

    Para hacer la denuncia hay que tener en cuenta los siguientes factores:

    1. Cuando el abuso es llevado a cabo por un miembro de la familia (aunque se trate de un concubino/a):

    En este caso existen dos acciones posibles (que no se excluyen mutuamente): la denuncia civil y la penal.

    1. La denuncia civil tiene como propsito proteger al nio/a de futuros abusos y promover una terapia u otras acciones tendientes al saneamiento del grupo familiar, puede hacerse verbalmente o por escrito. El juez puede adoptar medidas precautorias tales como la exclusin del hogar del abusador, la derivacin de la familia a terapia, etc.

    Tienen derecho (no obligacin) de hacer esta denuncia:

    • Los representantes legales del nio/a (padres o tutores).
    • El Ministerio Pblico (Defensor de Menores). Este ltimo, adems, puede recibir la denuncia de los representantes legales, del mismo nio/a o de cualquier otra persona que tenga conocimiento del abuso, y promover la accin ante el juez civil.

    Tienen obligacin (no solo derecho) de hacer esta denuncia:

    • Todas las personas vinculadas al mbito de la salud y la educacin y los funcionarios pblicos que, en ejercicio de su cargo, hayan conocido el abuso. No rige aqu el secreto profesional.
    1. La denuncia penal tiene como propsito sancionar al abusador. Los legitimados para llevar a cabo la denuncia son:
    • El nio/a o su representante legal.
    • Pero si se trata de un nio/a que no tuviera representante legal o el abuso fuera hecho por un pariente suyo, la denuncia puede ser formulada por cualquier persona que se anoticie de tal situacin.

    La denuncia penal puede hacerse ante la polica de la seccional que corresponda al lugar del hecho, el agente fiscal o el juez. No debe cumplir con una formalidad preestablecida, sino que se puede exteriorizar tanto de manera escrita como verbal.

    b. Cuando el abuso es llevado a cabo por un tercero.

    En este caso existe solo una accin posible: la denuncia penal y se rige por las mismas disposiciones precedentemente mencionadas.

    Invitacin final

    Abra su corazn al profundo dolor y soledad que siente un nio/a abusado sexualmente. No sea indiferente.


    ABC de la adopcin

    Por el Dr. Eduardo Jos Crdenas, ex juez de familia,
    la Lic. Myriam Kon de Gallego, asistente social,
    y el equipo de la Fundacin Retoo

    INTRODUCCIN: 

    Un nio necesita una familia. Una familia anhela un hijo. En el encuentro de la familia y el nio se funda la adopcin. 

    Para crecer y desarrollarse armnicamente todo nio necesita recibir afecto, cuidados y enseanzas en una familia. Lo ms frecuente es que cada nio pueda establecer esos vnculos con sus progenitores y su familia de sangre.
    Pero a veces no es as. Entonces el proceso se desdobla: una ha sido la pareja humana responsable del nacimiento del nio y otros quienes ocupar n en ade-lante el lugar de padres y lo integrar n a su familia. La adopcin es un instrumento legal idneo para responder a esta situacin. 
    Este "ABC" est escrito en base a la experiencia de la Fundacin Retoo, para aportar una orientacin general sobre la adopcin, esclarecer equvocos, dese-char prejuicios y promover una toma de conciencia sobre el tema.

    a. LA DECISION DE ADOPTAR

    Adoptar es una decisin que implica un proceso previo, peculiar y complejo. La pareja debe amarse y entenderse para poder instalar al nio como su hijo. Y este nece-sita ser deseado y querido por sus padres y aceptado por toda la familia.

    Ha nacido un nio!

    Dar a luz un nuevo ser es algo grandioso. Slo as, a travs de cada criatura que nace, la humanidad puede perpetuarse en el tiempo.
    Una mujer que - generalmente sola y en medio de grandes dificultades - no elude traer al mundo una nueva vida humana, aun cuando no pueda criarlo merece un reconocimiento.
    Sera bueno que los padres adoptantes pudieran pensar, respecto de los proge-nitores de su hijo, que ellos hicieron por l algo esencial: darle vida. Y que esto tambin pudiera ser pensado alguna vez por el propio nio. 

    Queremos ser padres...

    Para adoptar no es necesario no tener o no poder tener hijos biolgicos. Pero, en la prctica, la gran mayora de padres adoptantes no pueden o les es muy difcil procrear. 
    Aceptar la infertilidad biolgica no es fcil. Suele ser un camino largo y doloroso: primero, por el peregrinaje por muchos especialistas y luego por la frustracin que sienten las parejas sin hijos. Renunciar al hijo biolgico implica un verdadero duelo, como lo es toda prdida de algo o alguien muy querido. La desilusin y la tristeza por esa circunstancia necesita un tiempo de elaboracin. A veces la ayu-da profesional puede resultar muy oportuna.
    Pasar del proyecto de un hijo biolgico a un hijo adoptivo requiere de un proceso y un tiempo. Este tiempo no siempre es el mismo para los dos miembros de la pareja. Aunque posiblemente la iniciativa de adoptar la tome uno, es necesario que el proyecto sea compartido y vivido intensamente por ambos. Si slo uno de los padres "adopt" al hijo y el otro permaneci indiferente o dej hacer, pero sin estar ntimamente de acuerdo, el resultado suele ser nefasto.

    Y una persona sola

    La ley acepta que una sola persona pueda adoptar. En la mayora de los casos se trata de mujeres que anhelan ejercer el rol maternal. En la realidad, desde to-das las Instituciones hay una fuerte preferencia hacia la eleccin de matrimonios, basada en la ventaja que representa para el nio contar con las dos figuras pa-rentales. Es lgico que as sea.
    Se suele pensar en una sola persona para los casos de nios algo mayorcitos o con alguna presunta o real dificultad en su desarrollo y potencialidades. Se espe-ra de ella una mayor entrega personal, necesaria en esos casos. 
    La experiencia muestra que este tipo de familias pueden resultar muy eficaces. Ellas estn sujetas a mayores exigencias en la lucha cotidiana, al igual que cual-quier otra familia compuesta por madre sola e hijos, aunque el vnculo de unin sea biolgico.

    Abuelos, tos y otros parientes.

    Ya sea que se trate de una sola persona o de un matrimonio, ser conveniente que traten de preparar a sus familiares prximos y amigos para que ellos tambin esperen y reciban al hijo adoptivo: como cuando se los informa de un embarazo y un nacimiento. La buena disposicin de ellos favorecer la integracin del nio. Es toda una familia la que adopta al hijo.

    b. LA FIRMA DE ADOPTAR: 

    La adopcin requiere de pasos previos: trmites, seleccin, espera. Quines optan por "conseguir" un nio a travs del engao, el poder o el dinero no estn adoptando: se estn apropiando de una persona, desconociendo sus derechos y cometiendo un delito. 

    La espera del futuro hijo: realidades y prejuicios 

    Hay que estar bien preparados para enfrentar comentarios tan comunes como estos: "Adoptar? Ni se les ocurra anotarse en los Juzgados o en Minori-dad". "Exigen mil papeles, la espera es eterna, al final nunca los llaman". 
    En realidad, al menos en algunas partes del pas, como la ciudad de Bue-nos Aires, hay menos chicos en condiciones legales de ser adoptados que padres que desean adoptar. 
    Adems los jueces tienen que agotar un proceso para poder luego decidir, con fundamento, que un nio puede ser adoptado. Todo esto implica tiempo. Aunque lo deseable es que un nio no permanezca en situaciones ambiguas y pase cuanto antes a la estabilidad de un hogar y una familia que ser la suya (se trate de la biolgica o de una adoptiva), no siempre puede obrarse con premura. Hay situaciones confusas que requieren cierto tiempo para investigarlas y eva-luarlas. 
    Aunque esto implique una espera, es la nica forma en que los padres adoptantes pueden tener una razonable seguridad de que m s adelante no surgi-rn reclamos de los progenitores biolgicos. Esto es de vital importancia por tra-tarse de un rea tan crtica donde el afecto, los vnculos incipientes y los proyec-tos vitales no pueden interrumpirse sin graves consecuencias para padres e hijo.
    Por eso, quienes desean adoptar deben formalizar la inscripcin en los lu-gares adecuados: Consejo del Menor, Juzgados, Defensoras (ex Asesoras) e Instituciones especializadas. All podrn formular su pedido y a la vez dejar constancia de su mayor o menor flexibilidad en cuanto a edad, sexo y nmero de hermanos que podran integrar como hijos. Son detalles que pueden legtima-mente manifestarse a la hora de postularse.
    Cuando el juez debe buscar padres adoptivos para un nio en ya incues-tionable situacin legal de adoptabilidad, recurre a estos listados de aspirantes a adoptar. Suele revisar algunos legajos de entre los primeros en orden de espera, buscando armonizar las caractersticas peculiares de los padres y el hijo. 
    Muchas cosas se dicen tambin sobre los trmites burocrticos que deben soportar los adoptantes. Algunas son mitos y otras realidades. Si bien en cada zona del pas los Juzgados tienen criterios propios en cuanto al detalle de los re-quisitos, lo que generalmente se suele solicitar es lo destinado a probar feha-cientemente la estabilidad del grupo familiar en cuanto a trabajo y vivienda, as como lo relativo a salud y antecedentes de los padres. Este material se comple-menta con el informe de dos profesionales de necesaria intervencin en sus res-pectivas reas: el asistente social y el psiclogo. Toda esta informacin conforma el legajo de quienes se inscriben para adoptar un nio. 
    Mientras los futuros padres esperan al hijo, la mayora de los Organismos oficiales e Instituciones especializadas les proponen que integren grupos de per-sonas que estn en la misma situacin. Muchas veces asisten a las reuniones padres que ya han adoptado y cuentan las circunstancias que atravesaron. Se trata de una experiencia humana enriquecedora y constituye una excelente pre-paracin para la exigente y gratificadora tarea de ser padres.

    Adopcin de mayorcitos

    Es cada vez ms frecuente que futuros padres estn dispuestos a adoptar nios que ya tengan algunos aos de edad. 
    Esta es una experiencia para la cual no todos estn preparados. Porque si bien todo nio, aun recin nacido, ya tiene una historia, cuando crece esta histo-ria lgicamente se acrecienta tambin. Hay que estar dispuesto a aceptarla, por-que esa es la historia del hijo, es parte de su vida. 
    No siempre es fcil. A veces son historias complicadas, de carencias o maltratos, que dejan huellas de dolor en la criatura. 
    Por otra parte, el nio crecido tiene m s discernimiento y libertad que un recin nacido. Ya no son slo los padres quienes lo aceptarn y querrn: l tam-bin debe aceptar y querer a sus padres. Esta mutua eleccin supone un proceso muy rico pero m s complejo. 
    Pero estas circunstancias, que aparecen como dificultades y sin duda lo son, tambin traen sus beneficios. Cuando el amor resulta de la libre aceptacin y eleccin mutua de padres e hijos, el resultado es de una riqueza muy grande para todos. 
    No est de ms un consejo: recurrir a las Instituciones pblicas o privadas que trabajan con seriedad. Son ellas las que estn en mejores condiciones para asesorar a quienes se ofrecen para la adopcin de mayorcitos y para guiar los primeros pasos de adultos y nios en el proceso de conocerse, aceptarse y que-rerse.

    Nios con problemas

    Puede suceder que el nio para quien el juez deba buscar padres padezca algn trastorno de salud. Hay personas que se sienten incapaces de tolerar esta contingencia. Otras tienen una gran entereza para afrontar adversidades y se ofrecen para adoptar nios con problemas o incluso con graves discapacidades crnicas. 
    Cada caso es nico. La experiencia muestra que si las personas son in-formadas con veracidad sobre la patologa que un nio padece y se las orienta y acompaa en la bsqueda de tratamientos adecuados, siempre pueden encon-trarse padres para nios que no los tengan.
    Los Organismos oficiales y las Instituciones autorizadas son usualmente francos con los padres adoptantes y los ayudan a decidir libremente, de acuerdo a sus sentimientos y fortaleza, si quieren asumir como hijo a un nio con proble-mas de salud.
    Por el contrario, si el contacto se hizo directamente con familiares biolgi-cos del nio, con quien lo tena ocasionalmente a cargo o con algn mediador fortuito, esos problemas suelen callarse u ocultarse, muchas veces por ignorancia y otras por no "arruinar la entrega". Son los casos en que el nio es "cedido" di-rectamente a alguien, sea este proceder acompaado o no de dinero o cualquier otro beneficio.

    El nio ya est en casa!

    Los adoptantes ya tienen un nio en guarda, con miras a la adopcin. La emocin es inmensa y las transformaciones recin comienzan. "Desde el da en que nuestra hija lleg a casa, cuentan Jorge y Luca, la vida cambi. Somos muy felices. Para nosotros el recorrido transitado hasta llegar a Paula fue una expe-riencia maravillosa; crecimos como personas y pudimos entender muchas cosas que antes nos eran indiferentes, ya que no nos tocaban de cerca. Ahora sabemos que vale la pena la espera, los trmites y las entrevistas. Le contaremos a quie-nes quieran escuchar, lo hermoso que fue adoptar a Paula."
    La ley establece que la guarda debe tener un mnimo de seis meses y un mximo de un ao, para que se otorgue la adopcin. Pero antes del trmino de ese plazo los padres adoptantes pueden iniciar, con el patrocinio de un abogado, el juicio de adopcin, ante los Tribunales del lugar de su residencia o del sitio donde se les otorga la guarda del nio. 
    Cuando el juicio termina el nio ingresa definitivamente a la familia que lo adopt, con el mismo apellido e iguales derechos que los que asistiran a hijos biolgicos.

    c. TENER UN HIJO ADOPTIVO: 

    Aunque hay ms de una forma de ac-ceder a la paternidad, solo hay una clase de hijos. Los hijos no son "mos" o "ajenos", porque no son una propiedad. Son perso-nas libres, cada una nica e irrepetible. Son la forma ms maravillosa en que la vida humana contina. 

    El conocimiento de la propia historia

    La evolucin de las ciencias sociales posibilit un nuevo enfoque sobre los conceptos de paternidad y maternidad. Durante mucho tiempo se crey que para ser padre bastaba con haber concebido y engendrado un hijo. Hoy sabemos que ser padres es una funcin y son padres quienes ejercen respecto de un nio esa funcin, lo hayan gestado o no. Ella consiste en querer, cuidar y educar al nio de tal modo que al crecer pueda vivir feliz y hacer feliz a quienes lo rodean. 
    Si los padres adoptivos estn convencidos de esto, la informacin al hijo sobre la adopcin y sobre su origen ser ms espontnea y natural. Es recomen-dable que ella empiece desde chiquito, diciendo cosas como stas al bebe o ni-ito: "Cuando te trajimos...", "el da que llegaste a casa...". El resto ser ms fcil si se ha comenzado de este modo, y ha de ser un proceso de duracin indefinida y flexible. 
    En este punto pueden notarse progresos: se ha ido generalizando el con-vencimiento de que revelar el origen y la adopcin al hijo lo beneficia enorme-mente para el desarrollo de su personalidad, y que esto no puede soslayarse sin poner en grave riesgo el crecimiento del nio. As ha sido receptado en la ley al expresar que "...el adoptado tendr derecho a conocer su realidad biolgica, y podr acceder al expediente de adopcin a partir de los dieciocho aos de edad..." Asimismo la ley introduce como regla obligatoria que en la sentencia del juicio de adopcin, se deje constancia del compromiso que asumen los adoptan-tes de hacer conocer al adoptado su realidad biolgica. 
    Este enfoque ha sido aceptado por los especialistas en el tema, pero su comprensin por el conjunto de nuestra sociedad, que tradicionalmente bas en la sangre el concepto de paternidad, resulta lenta y difcil. 
    Lo que seguramente hace que muchos padres adoptivos opten por ocultar el ori-gen del hijo, es esta dificultad de nuestro entorno social para poder aceptar con naturalidad que padres que no han gestado su hijo puedan asumirlo como propio. Bien se ha dicho que lo que todava est pendiente es que la sociedad toda adopte a los padres adoptivos.
    En suma, es su identidad lo que est en juego, y para ello toda la familia que adopta, incluyendo al hijo, deben aceptar la historia que l vivi antes de ser recibido en adopcin. Por eso inclusive se recomienda que los padres adoptivos conserven el nombre que el nio trajo, aunque legalmente pueden cambiarlo.

    Poner lmites al hijo adoptivo

    Criar un hijo implica amarlo y ayudarlo. Si este amor es sano ser nutritivo y afectuoso y a la vez implicar poner lmites, decir "no" muchas veces, con convic-cin. Todo nio lo necesita y esta amorosa puesta de lmites constituye la parte m s difcil de la educacin.
    Cuando el hijo es adoptado, la tarea es doblemente difcil: "Tanto se lo es-per, tan abandonado estaba, tanta falta nos haca...", piensan los padres. Y le dan todos los gustos. 
    Sin embargo, si uno tiene un jardn, no cuida acaso que los matorrales no daen las plantas? Limitar las conductas, las palabras, es ayudar al hijo. Claro que a nadie se le ense a ser padre. Al serlo, se va desarrollando un talento que pareca no existir. La intuicin y el cario ayudan; tambin ayuda el no dejarse aturdir por los contradictorios mensajes del afuera.

    Y cuando llegue a la adolescencia?

    La llegada a la pubertad y la adolescencia, son tiempos difciles para cual-quier persona. La bsqueda de la identidad y enfrentarse por primera vez con los misterios m s hondos de la vida, el sexo y la muerte, no es fcil para nadie. 
    Tampoco lo es para el hijo adoptivo, que suele aadir a las dificultades ha-bituales una cierta ignorancia sobre su origen biolgico que le dificulta la tarea de crecer. Los padres, por otra parte, habitualmente enfrentan la adolescencia de sus hijos adoptivos con m s temores que los comunes. "Ahora que es grande, me seguir queriendo?" "No querr buscar a sus padres de origen, y volver con ellos?" se preguntan. 
    A veces aparecen problemas. Casi siempre la intuicin y el amor de padres e hijos puede solucionarlos sin necesidad de una consulta profesional. Pero no hay que desdearla si se la ve como necesaria.
    Una vez ms, estas dificultades tienen su contracara: en realidad, gracias a ellas los padres adoptivos estn profundizando la eleccin que hicieron al prin-cipio. Pero esta vez en el proceso el hijo interviene activamente, ya que ha creci-do. Padres e hijos, con motivo de la crisis, si es que sta se produce, tendrn la oportunidad de amarse m s honda y definitivamente.

    Adoptar ms de un hijo?

    Por qu no? Acaso no sabemos que es ms fcil criar dos o tres hijos, en lugar de tener "el hijo nico"? Hoy en da son muchos los padres adoptivos que entienden esto.
    Ms lentamente estn reaccionando las Instituciones relacionadas con la adopcin. A menudo quieren satisfacer a ms padres dndoles un solo hijo, y no comprenden lo beneficioso que es para un nio criarse con uno o m s hermanos. 

    EPILOGO

    Una familia sana solo puede fundarse y persistir sobre la base del respeto a la verdad y a los derechos de todos sus miembros. 

    Quien ha pensado en adoptar un nio debiera:

    -- Tomarse tiempo para reflexionar ntimamente sobre el proyecto, y si se trata de un matrimonio, seguir adelante slo si puede convertirse en un proyecto conjunto.
    -- Acudir a Instituciones autorizadas donde informarse y formalizar la inscripcin en su sede o ante organismos del Poder Judicial.
    -- Estar preparado para rechazar toda otra propuesta que bajo la forma de "favor", "oportunidad providencial", o "discreto arreglo" puedan presentarle.
    -- Compartir las expectativas del tiempo de espera con los familiares ms prximos, lo que servir para que tambin ellos se preparen para incorporar a la familia al hijo por llegar.
    -- Participar de los grupos para padres adoptantes que organizan casi todas las Instituciones que trabajan con el tema. 
    -- Emprender la tarea con alegra y esperanza.


    ABC de la familia del discapacitado mental

    Por el Dr. Eduardo Jos Crdenas; el Dr. Ernesto Daniel Julin y la colaboracin de la terapeuta familiar Lic. Mara Teresa Seco y las 
    asistentes sociales Lic. Renta Sller de Hilb y Lic. Mara Teresa Pantoja.

    INTRODUCCIN: 

    Las dificultades que afronta la familia del discapacitado mental pueden ser atenuadas con el asesoramiento adecuado.

    De acuerdo con la definicin de las Naciones Unidas, el trmino "discapacitado mental" designa a "toda persona incapaz de subvenir por s misma, en su totalidad o en parte, a las necesidades de una vida individual o social normal, a consecuencia de una deficiencia, congnita o no, de sus facultades mentales" (Resolucin 3447 del 9 de diciembre de 1975).
    Este ABC est dirigido a la familia que tiene un miembro discapacitado mental, sin que importe su edad ni el origen de la deficiencia (debilidad mental, sndrome de Down, esquizofrenia, psicosis, etc), siempre que tenga como efecto una disminucin o anulacin de las facultades del dis-capacitadopara atender a sus necesidades en la convivencia cotidiana.
    La familia del discapacitado mental afronta dificultades que pueden parecer insuperables. Sin embargo, por lo general pueden ser atenuadas con un debido asesoramiento, ya que han sido ampliamente estudiadas.
    Este "ABC" es slo una orientacin para atender estos problemas. Ha sido redactado por un ex juez y un ex funcionario judicial con experiencia en esta rea. A su vez, contaron con la colaboracin de profesionales de otras disciplinas.

    Consta de tres partes:

    -- La primera (letra A) se refiere a cuestiones tpicas de la organizacin familiar;
    -- La siguiente (letra B) da informacin bsica sobre el proceso judicial que a veces la familia debe iniciar para proteger adecuadamente al discapacitado mental;
    -- La ltima (letra C) enumera los recursos sociales que la familia puede usar.

    LETRA "A"

    Integrar al discapacitado mental en la medida de sus  posibilidades, a su familia y a la sociedad, trae mayor bienestar y alivio para l y su grupo de convivencia.
    Toda persona, cualquiera sea el lmite de sus facultades mentales, tiene posibilidades de autovalerse, al menos en alguna medida, e inclusive muchas veces de ayudar a los dems miembros de su familia y de la sociedad en las tareas comunes.
    Algunos slo podrn atender sus necesidades fisiolgicas o colaborar en su aseo; otros sern capaces de ejecutar algunas de las tareas domsticas; muchos aprendern a leer y a escribir o, en otro momento, habrn realizado estudios primarios, secundarios y universitarios; un gran nmero viajarn solos, trabajarn en lugares protegidos o abiertos, etc.
    Incluir al discapacitado mental en las tareas familiares y sociales, en la medida de sus posibilidades, es la forma ms importante de respetar su dignidad humana y de ensanchar el lmite de sus aptitudes. Adems, constituye un modo concreto de aliviar a los dems miembros de la familia en la distribucin de las tareas comunes que implica la convivencia, y evita la sobrecarga de alguno de sus miembros. En este "ABC" nos referimos a este proceso como "integracin del discapacitado".
    Cuando la familia asume esta actitud, todos sus miembros se benefician con el desempeo del discapacitado. Sienten alivio al no tener que suplirlo ms all de lo realmente necesario y van descubriendo a la vez, nuevas alternativas de funcionamiento familiar.
    La informacin sobre la discapacidad y las posibilidades de integracin debe ser buscada, recibida y compartida por todos los miembros responables de la familia.
    La familia est habitualmente muy atenta a lo que mdicos, psiclogos, educadores y rehabilitadores le informan sobre la discapacidad mental de uno de sus miembros y, sobre todo, al modo y grado en que ste puede llegar a aprender y a realizar ciertas tareas y a responsabilizarse de ellas.
    Es necesario que todos los integrantes de la familia participen del esfuerzo de informarse bien, a pesar del sufrimiento que ello puede traer o de los temores que hay que vencer. Las familias que buscan el debido asesoramiento pueden actuar con el miembro discapacitado como un equipo coherente de educacin y socializacin.
    La falta de informacin correcta, o el no compartirla todos los miembros de la familia, conduce muchas veces, sin que se quiera, a actitudes equivocadas: el ocultamiento, el abandono, la sobre-exigencia o la sobreproteccin.
    - La vergenza por algo que no se conoce o se conoce mal lleva en ocasiones a ocultar al discapacitado. Esto impide su integracin y adems, obliga a toda la familia a aislarse como grupo, o a cada miembro organice su vida sin atender al conjunto, o -lo que es ms grave an- a que la familia centre en la discapacidad, lo que contribuye a cronificarla.
    - Otro efecto muy comn de la ignorancia de las reales posibilidades de integracin del discapacitado es la apresurada decisin de internarlo definitivamente. Con ello se priva del medio socializador por excelencia, que es la familia, y sta pagar luego un costo muy alto por la culpa qu genera la ruptura de la solidaridad entre sus miembros.
    El desconocimiento de los recursos del miembro discapacitado puede conducir tambin:
    a exigirlo arbitrariamente en tareas que no puede cumplir, con la frustracin personal y familiar consiguiente. Se pasa con facilidad entonces del "lo puede todo" al "no puede nada".
    a no reclamarle el cumplimiento de los deberes y cargas que s puede asumir y cuya ejecucin lo ayudar a auto valerse e integrarse. Esta sobreproteccin anula las aptitudes existentes en el mismo discapacitado, y pone en riesgo su futuro cuando ya no estn aquellos que ahora lo cuidan en exceso. La sobreproteccin, adems, limita a uno o ms miembros de la familia, que no pueden prestar la debida atencin a sus propias necesidades y a la de los otros integrantes de la misma. Es probable, por ejemplo, que la madre o el padre sobreprotector no puedan brindar a su cnyuge o a sus dems hijos lo que stos precisan.
    Pero no basta con compartir la informacin: tambin hay que compartir las cargas y las responsabilidades.
    La familia es una fuente muy grande de recursos humanos, en el cual todos estn llamados a poner el hombro en la medida de sus posibilidades: esta solidaridad permite el crecimiento de cada uno de sus miem-bros.
    Frente a una crisis, la familia est generalmente provista de me-dios para hacerle frente, siempre que las nuevas cargas sean repartidas equitativamente entre sus miembros. Cuando uno de ellos est mental-mente discapacitado, las tareas familiares aumentan y es necesaria una serena reflexin en comn -a veces el asesoramiento de un profesional- para distribuirlas adecuadamente.
    No es justo ni sano que uno de los miembros asuma la totalidad o gran parte de las tareas relacionadas con el discapacitado mental, mien-tras los otros permanecen indiferentes. Seguramente a este desequilibrio se sumarn otros: el miembro recargado sacrificar legtimas aspiraciones que hubiera podido satisfacer; sus hermanos, o los ancianos de la familia, sern sobreexigidos o descuidados, etc.
    La adecuada distribucin de las tareas redunda generalmente en beneficio de una sana relacin fraterna entre el discapacitado mental y sus hermanos. Al ver protegido su crecimiento con una atencin suficiente de sus padres, estarn dispuestos, el da de maana, cuando stos falten, a asumir responsabilidades con respecto al hermano discapacitado.
    Y esto que se dice de las tareas, vale tambin para la autoridad que sea necesario ejercer sobre el discapacitado. Los miembros adultos responsables han de fijar los lmites de comn acuerdo, evitando las dele-gaciones y los mensajes contradictorios.

    LETRA "B"

    La Justicia colabora en la integracin del discapacitado mental, protegindolo con medidas que la familia no puede tomar sola. 
    La ley y aquellos que estn encargados de aplicarla -los jueces y sus colaboradores- buscan ante todo que el discapacitado mental, en la medida de sus posibilidades, se vaga por sus propios medios y se incluya, con el apoyo de su familia, en la sociedad. Lo dice expresamente el Cdigo Civil: 
    "La obligacin principal del curador del incapaz ser que recobre su capacidad". 
    Debe desterrarse, pues, el prejuicio de que la intervencin del juez es para sancionar, para segregar o para internar al discapacitado. 
    Ahora bien, para favorecer la integracin, la ley ha elaborado formas de proteccin y de cuidado que la familia sola no puede dar y que son bsicamente las que se exponen a continuacin: 

    La declaracin judicial de incapacidad o inhabilitacin 

    A travs de un proceso que incluye obligatoriamente el dictamen de mdicos especializados, se comprueba si existen estas cuatro circunstancias: 
    la persona tiene catorce aos o ms, 
    la persona tiene una discapacidad mental (no importa si congnita o no, ni su naturaleza), 
    esta discapacidad le impide dirigir su persona o administrar sus bienes, este es, subvenir por s, en todo o en parte, a las necesidades de una vida individual o social normal, 
    este impedimento es habitual, de modo que constituye el estado ordinario, casi normal, del sujeto, aunque no sea continuo. 
    Una vez determinada la concurrencia de estas cuatro circunstancias, el juez dicta la sentencia de incapacidad, la que tiene un doble efecto: 
    priva de validez a los actos mediante los cuales el discapacitado puede comprometer su persona o su patrimonio (contratos, reconocimiento de hijos, matrimonio, etc) 
    designa un curador para el discapacitado, que cumple varias funciones: 
          a) es el responsable principal de establecer las condiciones en que se desenvolver la vida cotidiana del discapacitado y su insercin en la familia y en la sociedad y 
          b) lo representa legalmente en la celebracin de contratos y otros actos jurdicos (salvo los personalsimos que, como el matrimonio o el testamento, no puede otorgar ni el discapacitado ni nadie a su nombre). 
    El nombramiento de curador generalmente en algn miembro idneo de la familia, y su gestin est controlada por el Defensor (ex Asesor) de Menores e Incapaces y por el Juez. 
    Dems est decir que la aceptacin del cargo de curador no significa excluir a los dems miembros de la familia de la parte que les corresponde en las responsabilidades que el discapacitado no puede asumir. 
    Otra forma d e proteccin que no llega a la declaracin de incapacidad es la inhabilitacin. En este caso, la disminucin de las facultades de no persona no reviste tanta gravedad. 
    Es un proceso similar al de incapacidad, se dicta una sentencia de inhabilitacin, en la cual se establece qu actos puede realizar la persona por s y cules no. Para estos ltimos, se le nombre un asistente que con-trola y completa la manifestacin de voluntad del inhabilitado y hace que cobre efectividad. Tanto la sentencia de incapacidad como la de inhabilitacin pueden revertirse mediante otro fallo judicial fundado en un dictamen mdico, si el discapacitado se rehabilita lo suficiente como para no precisar ya de esa proteccin jurdica en su vida de relacin. 

    La internacin 

    La internacin temporal, o incluso definitiva, del discapacitado mental, es necesario cuan do la familia no puede darle la asistencia que precisa, o convivir con l. 
    Esta es una medida que priva a la persona del ejercicio de su libertad. Por este motivo, la ley dispone que -an cuando haya sentencia de incapacidad o inhabilitacin-la internacin debe ser expresamente auto-rizada por un juez. 
    Con mayor razn an, cuando una persona necesita de una internacin para su asistencia o para que no se dae a s mismo o a terceros, pero no ha sido declarado incapaz o inhbil, debe pedirse la orden judicial. Y si la urgencia impide esperarla, en el ms breve lapso posible un juez debe ratificar la internacin. De lo contrario, existe una privacin ilegtima de la libertad. 
    El control judicial se prolonga durante el tiempo que dura la Internacin y tiene como principal objetivo, una vez ms, la proteccin de la persona para lograr su reinsercin en la familia y en la sociedad. En otras palabras, debe cuidar: 

    • que la persona est internada en el lugar ms adecuado entre los posibles; que la internacin sea sustituda, si es aconsejable, por otra medida teraputica menos drstica; 

    • que si la internacin es necesaria la persona reciba durante la misma un tratamiento adecuado; 

    • que se informe a la persona internada sobre el programa teraputico que se le propone y que, en lo posible, pueda opinar sobre ste, manifestando o su aceptacin; que se favorezca la comunicacin del internado con las personas significativas para l, restringiendo ese contacto lo menos posible y nunca en forma total; 

    • que su patrimonio no sea menoscabado, y que su lugar de trabajo y su vivienda se mantengan intactos mientras dure la internacin, si no se tiene la certeza que sta es definitiva. 

    LETRA "C"

    La comunidad pone a disposicin de la familia del discapacitado mental recursos que puede aprovechar si se informa adecuadamente.

    En nuestro pas todava son escasos los recursos que la comunidad, a nivel privado y oficial, pone a disposicin de la familia del discapacitado mental para ayudarle a lograr la integracin de ste. Pero vale la pena recurrir a los medios que existen. 
    Muchas veces, la diferencia entre lo que logra una familia y otra no est originada en sus posibilidades econmicas, sino en la capacidad de sus miembros para informarse y aprovechar los recursos que estn a su disposicin. 
    Existen numerosos lugares privados y pblicos sonde se brinda informacin y servicios. El juzgado puede facilitar nombres, direcciones y horarios de atencin de alguno de ellos. 
    A nivel privado se puede recurrir a lugares de tratamiento, educacin y rehabilitacin; aprendizaje de oficios, talleres protegidos, etc. Muchos de ellos estn cubiertos por obras sociales; otros trabajan con precios mdicos; algunos otorgan becas, etc. 
    El sector pblico, tanto en la rbita de la Nacin como del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, una vasta gama de recursos, ente los que se cuentan: 

    • los establecimientos en que se ofrece tratamiento ambulatorio, educacin diferenciada y enseanza de oficios; 

    • el sistema de Talleres Protegidos; 

    • los Hospitales de Da; 

    • el sistema de seguridad social previsto en varias leyes; 

    • las pensiones no contributivas; los subsidios gestionables ante ala Comisin Nacional de Pensiones Asistenciales dependiente de la Secretara de Desarrollo Social de la Presidencia de la Nacin; 

    • el derecho al transporte gratuito en colectivos, subterrneos y ferro-carriles.

    EPILOGO 

    Si la familia del discapacitado mental, se organiza bien, las dificultades se abordan mejor y se logran cambios positivos. 

    Como resumen de lo dicho, la familia con un miembro discapacitado debe estar dispuesta a recibir la informacin adecuada:
    -- sobre la naturaleza de la discapacidad de sus miembros, sus posibilidades de integracin y sus lmites; 
    -- sobre la mejor forma de distribuir entre los miembros de la familia la sobrecarga y las responsabilidades que la discapacidad genera; y 
    -- sobre los recursos que ofrece la comunidad. 
    Este asesoramiento es brindado por profesionales de distintas disciplinas: el mdico, el rehabilitador, el psiclogo, el asistente social, el abogado. A ellos habr que dirigirse y se los encuentra tanto a nivel priva-do como pblico.


    ABC de los padres separados

    Por el Dr. Eduardo Jos Crdenas, ex juez de familia, 
    con la colaboracin del Juzgado Nacional de 1 Instancia en lo Civil N 9

    INTRODUCCIN: 

    Los padres podrn dejar de vivir juntos, pero siguen siendo padres para siempre. 

    Cuando los esposos se separan ya han sufrido mucho, y no ven probabilidades de cambio. Por lo general uno toma la iniciativa final, pero los dos saben que la convivencia los est destruyendo, y que tambin est  perjudicando gravemente a los hijos.

    La separacin puede abrirles caminos nuevos, como personas y como padres. Lo que ms resalta al principio son las exigencias y las dificultades, pero luego aparecen proyectos, energas, capacidades y aptitudes que estaban bloqueados.

    En cuanto a los hijos, como la unin entre los padres les da seguridad y confianza, muchas veces rechazan la ruptura y sta les causa un hondo y prolongado sufrimiento. Pero si con la separacin se disipa el clima de tensin o de abierta pelea, los padres tienen la posibilidad de entablar con sus hijos una relacin ms ntima y afectuosa, de guiarlos con mano ms firme y segura y de fijarles lmites ms claros.

    Poder hacerlo depende de cmo evolucione la disposicin interior y la actitud de los padres hacia los hijos y entre s despus del rompimiento. Pero es importante que lo logren, porque los padres podrn dejar de vivir unidos, pero siguen siendo padres para siempre. He aqu el principio bsico.

    Buenos o malos, cariosos o fros, protectores o indiferentes, el padre y la madre sern los nicos que el hijo tenga y sus comportamientos tendrn una estrecha relacin con el futuro del hijo.

    Es preciso entonces que el padre y la madre vayan superando, al menos en la medida de lo posible, los problemas ms importantes que a menudo plantea la separacin.

    En efecto, el rompimiento de la pareja puede estar acompaado de dificultades y de sufrimientos: de angustia y depresin, rencor y rabia, sentimientos de haber sido traicionado, abandonado, despojado y humillado; dificultades econmicas, a veces sbitas y catastrficas, que no dejan dormir; alejamiento de parientes y hasta de amigos ntimos; torturadas relaciones con quien fue la pareja. Y tantas cosas ms...

    Todo ello crea complicaciones que repercuten en los hijos. Problemas que hoy en da son muy comunes y que han sido estudiados. Pero muchos padres separados no tienen posibilidad de ponerse en contacto con personas que hayan experimentado y superado tales dificultades o con profesionales idneos que los asesoren.

    Este ABC ha sido escrito por una persona que fue juez de familia durante veinte aos, y su equipo. Han atendido a muchsimas parejas separadas, y hablado con sus hijos. Sintetizan aqu en tres puntos los elementos bsicos para que los padres puedan guiarlos y educarlos bien. El orden de los puntos es arbitrario; todos son igualmente importantes.

    LA LETRA A

    Despus de la separacin, es fundamental que los padres logren una mnima relacin de dilogo y colaboracin, centrada en el hijo.

    El proceso educativo despus de la separacin

    Los padres saben que educar a un hijo es formar un hombre o una mujer maduro para el amor y para el trabajo. Que tenga la capacidad de entablar relaciones estables y fructferas en la amistad y en la relacin de pareja. Que sea un buen padre o una buena madre, si tiene hijos, y que pueda hacerse responsable de las generaciones siguientes. Que sea valioso y pueda sentirse apreciado en la actividad que realice, cualquiera sea.

    Dicho en otras palabras: educar a un hijo es ayudarlo a emanciparse, a ser a la vez personal y solidario, libre y cuidadoso de los dems, creativo y comunicado con el resto.

    Los hijos de padres separados tienen que ser educados para poder emanciparse antes que los otros. Esto pueden lograrlo siempre que tengan un padre y una madre que les den afecto, los guen y les pongan lmites, y que los actos y decisiones que les ataen sean motivo de dilogo, acuerdo y colaboracin entre los padres.

    Para que esto sea posible...

    Para que esto sea posible, en primer lugar los padres deben observar una conducta coherente con la separacin. Esto no significa que los ex-cnyuges no puedan ayudarse y aun quererse despus de la ruptura. Pero, puesto que han debido separarse, cada uno ha de aprender a respetar la privacidad del otro y a no usar a los hijos en un afn de permanecer de algn modo unidos.

    Algunos padres, por ejemplo, intentan seguir gobernando las finanzas de la casa en la que ya no viven, y - basndose en la supuesta incapacidad de la madre - entregan el dinero con cuentagotas. De esta manera seguramente mantendrn una dependencia mutua.

    Esa misma dependencia es la que algunas madres, a su vez, buscan cuando aparentan no tener autoridad para controlar a sus hijos y requieren una y otra vez la intervencin directa del padre, que entonces se hace presente en el antiguo hogar conyugal.

    En otros casos, si el padre va a ver a sus hijos dentro de la casa en que ahora viven nicamente con la madre, tambin fomenta en ellos fantasas de unin... de que nada ha cambiado.

    Estos y muchos otros son recursos usados por quienes temen la separacin y pretenden mantener el antiguo vnculo, aunque produzca confusin. A los hijos se les hace difcil comprender y aceptar la separacin de los padres, porque la conducta de stos les permite mantener falsas esperanzas. Y en esta incertidumbre les cuesta crecer.

    El segundo requisito es que los padres separados comprendan que los dos deben estar presentes en la vida de sus hijos. Y que es imprescindible que mantengan entre ellos un dilogo, aunque sea mnimo, centrado en la crianza y educacin.

    A veces esto es lo que ms cuesta. La separacin provoca a menudo un reparto de "papeles": uno resulta el victimario y el otro la vctima. Para esta ltima, vengarse y despojar al otro de dinero, de bienes, de amigos, de parientes y hasta del cario de sus hijos, aparece como lcito.

    A menudo un progenitor trata, consciente o inconscientemente, de excluir al otro de la vida de los hijos: les habla mal del otro, o provoca con su tristeza que los hijos se queden en su casa en lugar de compartir tiempo con el otro, o toma decisiones importantes sin consultarlo.

    Y lo ms grave es que los padres descubren que los hijos son instrumentos eficacsimos para torturarse y castigarse, y todo lo que se refiere a ellos aumenta la discordia. Los medios ms bajos son usados: se convierte a los hijos en mensajeros; se los somete a interrogatorios sobre las relaciones afectivas o sexuales del otro progenitor; se los enva a verlo con vestimenta inadecuada... Los ejemplos son infinitos.

    Este tipo de relacin entre los padres separados afecta muchsimo a los hijos. Genera en ellos sensaciones de desamparo y angustia que les dificulta crecer bien.

    Pero todo esto puede ser evitado. La mayora de las parejas separadas puede comunicarse y actuar de comn acuerdo en todo lo referente a los hijos. A veces recurren al buen consejo de alguien experimentado que est  dispuesto a escucharlos, o a la orientacin y el apoyo de un profesional, y pueden llegar a aclarar sus propios sentimientos, a comprender la situacin por la que estn atravesando, a prever las conductas nocivas que probablemente adoptarn involucrando a sus hijos, y a sustituirlas por otras ms sanas.

    Si en un momento dado los padres todava no son capaces de comunicarse directamente, pueden hacerlo por intermediarios que no estn involucrados en el conflicto. As evitarn que los hijos cumplan la funcin de mensajeros, tan nociva para ellos.

    Con el tiempo, si tienen la voluntad firme y permanente de no perjudicar a los hijos y buscan la ayuda necesaria, los padres encontrarn medios sencillos para hacerles la vida ms llevadera.

    Los acuerdos y la colaboracin

    El primero de los acuerdos entre los padres ser la forma en que presentarn a los hijos la separacin: cundo les hablarn, quin y cmo. Para hacerlo, quiz  necesiten un consejo de alguien ms experimentado. Es conveniente tambin que convengan en cmo informar sobre la separacin en los colegios de los hijos. Y el modo de ayudarlos a comentar ellos mismos la noticia a los amigos y dems personas con quienes se relacionan habitualmente. Si todo esto no lo hicieron a tiempo, nunca es tarde para hablarlo y aclarar las cosas.

    Un acuerdo muy importante gira en torno de la mal llamada "tenencia" de los hijos. En realidad, a los hijos no se los "tiene": se convive con ellos y se es responsable de ellos.

    Cuando los padres se separan, uno de los progenitores convive con sus hijos ms tiempo por semana que el otro. Es comn y por lo general beneficioso que sea la madre quien pase ms tiempo por semana con los nios menores de cinco aos. Pero cuando crecen, otros factores entran en juego y la decisin se hace ms compleja. Cada vez es ms comn, por ejemplo, que los hijos - sobre todo los varones - convivan ms tiempo con el padre que con la madre, cuando esta decisin facilita su crecimiento. De todos modos, siempre la decisin debe ser pensada, discutida y convenida expresamente por los padres.

    Los padres debern acordar qu tiempo semanal pasar cada uno de ellos con sus hijos. Hasta cierta edad, muchas veces hace falta fijar das y horas, ya que de otro modo se hace imposible organizar la vida de los chicos. Depende de los padres, del dilogo que exista entre ellos y de la comunicacin que mantengan con el hijo, la mayor o menor flexibilidad y amplitud que logren establecer sobre este punto. A su vez los hijos, si tienen edad suficiente, deberan poder expresarse con libertad a este respecto. De lo contrario, muchos chicos sufren a veces durante aos, en silencio, situaciones angustiantes, ante el temor de volver a provocar oleadas de ira entre los padres. Con todo, si bien a los hijos se los debe escuchar, las decisiones quedan en manos de los adultos.

    Cada progenitor asumir la responsabilidad de la organizacin de la vida hogarea durante el tiempo que pase con sus hijos. Esto se refiere tanto a la administracin del dinero y a la elaboracin de un presupuesto, como a la responsabilidad de ejercer una sana influencia y poner lmites durante el tiempo que los hijos conviven con l. El otro no contradecir sus decisiones delante de los hijos; si la cuestin reviste importancia podr discutir luego las medidas con quien las tom.

    Otro acuerdo importante - el de los llamados "alimentos" - es el referido a la contribucin en dinero para la crianza del hijo. Los gastos que generen los hijos deben ser soportados tanto por el padre como por la madre, en proporcin a la fortuna, capacidad laboral y dems circunstancias de la vida de cada uno de ellos.

    En muchos casos es inevitable que el nivel de vida baje despus de la separacin, ya que el progenitor que no vive en el ex-hogar conyugal - por lo general el padre - tiene sus propios gastos. A su vez el otro, usualmente la madre, muchas veces carece de experiencia laboral, y se tiene que enfrentar por primera vez con el mundo del trabajo, en un momento en que tambin est enfrentando muchos otros problemas graves.

    Pero si los padres pueden celebrar acuerdos de buena fe, al menos evitarn que los hijos sufran la angustia de la inseguridad econmica. Se ven, por ejemplo, nios pequeos que temen no tener comida para el da siguiente. Otros preguntan a su madre si podrn seguir yendo a la escuela donde estn sus amigos, o si tambin los perdern. O se sienten amenazados por una prxima mudanza.

    Si la comunicacin es fluida, los acuerdos no permanecern rgidos. Se irn adaptando a las necesidades de los hijos y a las posibilidades de los padres. Tanto el tiempo de convivencia semanal de cada progenitor con sus hijos como la contribucin en dinero variarn con la edad de aquellos y otras circunstancias. Los acuerdos de buena fe crean en la familia un clima de estabilidad y una flexibilidad que permite acompaar el crecimiento y los cambios en la vida de todos.

    Si es posible, las zonas de dilogo se extendern a los colegios, los deportes, los amigos, etc. Es importante tambin que los padres se comuniquen mutuamente los cambios que observan en sus hijos. Muchas veces stos muestran aspectos diferentes a cada progenitor. Dialogar sobre los cambios les ahorrar dolorossimas sorpresas, en especial cuando los chicos lleguen a la adolescencia.

    Frecuentemente, los hijos de padres separados estn muy unidos entre s. Este espritu de ayuda y proteccin mutua entre los hermanos es muy importante para la evolucin de cada uno de ellos y para la familia como un todo. Pero los cambios que trae toda separacin hacen surgir tambin conflictos por una nueva distribucin de las funciones y de la autoridad, y se producen situaciones de celos y enfrentamientos. Los padres tienen que estar atentos: estos problemas, dentro de lo posible, han de ser hablados por los padres entre s y con sus hijos, para que no se pierda el impulso positivo que se mencion.

    De la calidad del dilogo, de los acuerdos y de la colaboracin depender la calidad de la vida de los hijos y de los padres.

    LA LETRA B

    Despus de la separacin, es importante que el padre est muy presente en la vida de sus hijos.

    Los hijos necesitan del padre. Qu pasa si est ausente?

    Es comn que se piense que los hijos precisan de la madre. Pero a veces se olvida que la figura del padre es igualmente importante. Este es el punto crucial de la separacin: un padre cuya figura resulta borrosa para el hijo retrasa su evolucin, lo lleva a imaginarlo como un "hroe" o como un "villano" y le impide adquirir una adecuada confianza en s mismo y una buena integracin de su identidad. Esto tiene graves repercusiones que se pondrn de manifiesto en la adolescencia.

    La funcin paterna es asumida a veces por un abuelo, un to o la nueva pareja de la madre. Pero el padre sigue siendo el padre, y si est ausente no le dejar al hijo un modelo que, en su momento, le permita llegar a ser un buen padre l mismo.

    La convivencia del padre con los hijos

    Ya hemos dicho que, cuando los padres se separan, por lo general uno de ellos convive ms tiempo con los hijos que el otro. Al primero se le adjudica la mal llamada "tenencia" y al otro el peor llamado "rgimen de visitas". En realidad, cada uno de ellos pasa con sus hijos ms o menos tiempo, durante el cual influye directamente sobre su crianza, educacin y crecimiento.

    Muchas veces es el padre varn quien convive menos tiempo con sus hijos. Ese tiempo es el ncleo de su comunicacin, y es tambin una fuente insustituible de satisfacciones. Para muchos hombres, que antes de la separacin eran indiferentes hacia sus hijos, esa convivencia constituye el mejor momento de la semana.

    Con todo, se trata de una experiencia difcil y nueva dentro del marco de la vida familiar. Ni los adultos ni los chicos estn acostumbrados a ella. Exige a veces dedicacin, paciencia e imaginacin.

    Muchos padres rehuyen ver a sus hijos porque esos momentos estn acompaados de dolor y frustraciones. Les cuesta acercarse a la casa donde han vivido y donde ahora tienen que ir a buscar a sus hijos. El encuentro con la ex mujer (y a veces con los ex suegros) puede dar lugar a una situacin de tirantez, provocando discusiones y enfrentamientos, y hasta la misma presencia de los hijos revive situaciones y recuerdos penosos.

    Otros padres, que no renuncian al contacto con sus hijos, tienen sin embargo la dificultad de retirarlos de la casa en que viven junto a la madre, y prefieren permanecer all durante algunas horas. Esta actitud demora una sana aceptacin de la ruptura tanto por parte de los padres como de los hijos, y alimenta en todos fantasas de reconciliacin que no estn de acuerdo con la realidad que la familia est  viviendo.

    Otro riesgo es que a pesar de sus buenas intenciones el padre se convierta en:

    • el deprimido, que deprime a sus hijos;
    • el que se siente abandonado e implora tcitamente que los hijos lo protejan;
    • el furioso que habla mal de la madre;
    • el inquisidor que pregunta a sus hijos sobre la vida del otro;
    • el que se siente culpable de la separacin y pide a sus hijos el perdn que ellos no le pueden dar;
    • el de la conducta adolescente, que prueba una mujer distinta cada tantas semanas e involucra a sus hijos en la relacin.

    Todas estas dificultades son comprensibles, pero los padres por el bien de sus hijos tratarn de superarlas y enfrentarn las situaciones de conflicto. Para ello, si es necesario, podrn buscar ayuda en quienes hayan hecho la experiencia con xito, o en el consejo de un profesional.

    No se trata slo de divertirse...

    El padre que convive menos tiempo con sus hijos, por lo general lo hace durante el fin de semana y las vacaciones. Al no haber obligaciones, se piensa que es un tiempo de esparcimiento y diversin, y sin duda que lo es.

    Pero esto no es lo ms importante. El padre puede aprovechar este tiempo libre para tener con sus hijos un dilogo ms profundo, y para intervenir activamente en la parte educativa. Su comunicacin con los hijos se har ms ntima, hasta llegar a compartir muchos aspectos nuevos. Aprender a cambiar los paales del beb; hablar a solas con su hija; tendr con el adolescente un dilogo especial y privado; se ocupar de la educacin sexual del hijo varn, etc.

    Para todo esto, es muy importante que el padre tenga un lugar en su casa, aunque sea muy modesto, destinado a sus hijos: stos deben sentir que esa tambin es "su casa", aunque pasen en ella menos tiempo que en la otra.

    No existe un "padre de fin de semana". El que convive menos tiempo con el hijo, no por eso puede dejar de lado otro tipo de tareas. El tambin deber acompaar a sus hijos al pediatra o a la psicopedagoga, hablar con la maestra o el profesor, asistir a las reuniones escolares, de catequesis, etc., o a la eventual terapia psicolgica del hijo. La presencia del padre en el colegio, el consultorio o la parroquia, jerarquiza esos lugares y hace que el hijo aproveche mucho mejor la tarea de los profesionales encargados de ensearle, de curarlo, etc.

    En resumen: el progenitor que convive menos tiempo por semana con el hijo de ninguna manera influye menos que el otro en su crianza y educacin, ni es menos responsable que el otro.

    Qu significa la contribucin en dinero para la vida del hijo?

    Como ya se dijo, los gastos que generen los hijos deben ser soportados tanto por el padre como por la madre, en proporcin a la fortuna, capacidad laboral y adems circunstancias de la vida de cada uno de ellos. Al padre varn, que muchas veces convive menos tiempo con sus hijos, a veces le cuesta asumir plenamente esta responsabilidad. La separacin aumenta mucho sus propios gastos y nota menos las necesidades que se viven en la otra casa. Por este motivo - al cual se aade en ocasiones el deseo de castigar a su ex pareja - no pone todo el esfuerzo en mejorar la situacin.

    El hijo debe sentir que el padre lo quiere, tanto por el tiempo que pasa con l, como por el compromiso con que asegura su desarrollo y educacin, a travs de una contribucin en dinero.

    Si las dos cosas faltan, el hijo se siente abandonado. Pero aun aquel hijo que convive parte del tiempo con el padre, se resiente psicolgicamente si ste no ayuda a mantenerlo. Por eso, tambin el padre que atraviesa un momento crtico en el rea laboral, debe colaborar todo lo que pueda, aun si la madre est  en buena posicin o tiene un trabajo mejor remunerado. La madre, por su parte, debe hacer saber siempre a sus hijos el aporte del padre y el esfuerzo que significa para l.

    Resumiendo: el modelo de un padre que, a pesar del esfuerzo que implica, cumple con los aspectos expuestos, servir a los hijos como modelo, a pesar de la separacin, para construir en el futuro su propia familia sobre una base de amor y responsabilidad.

    LA LETRA C

    Despus de la separacin, es importante que la madre acepte el desafo que se le plantea y encuentre un nuevo punto de equilibrio.

    La relacin entre la madre y sus hijos: qu riesgos afronta ahora?

    La ruptura trae problemas especiales, que exigen de la madre una mayor lucidez y espritu de lucha para cumplir dos tareas importantes. La primera - sobre todo cuando es ella la que convive mayor tiempo con los hijos- es crear un clima propicio donde ellos puedan crecer con confianza, sin angustia, inseguridad o tristeza.

    Pero muchas veces no puede responder a tanta exigencia. Es comn que se deprima, ya que toda separacin implica una profunda prdida. A esta herida en la autoestima puede sumarse una sensacin de soledad, de desubicacin social y de desamparo econmico. Su tristeza afectar la relacin con sus hijos.

    Puede ocurrir entonces que alguno de los hijos se transforme en el protector de la madre, o que ocupe el lugar del padre ausente; a veces dormir con ella, la suplir en la conduccin de las tareas del hogar y en la educacin de los hermanos, la aconsejar en las decisiones a tomar, la criticar por sus vacilaciones, etc. La madre puede convertirse en la hermana, la hija, la novia o la socia de sus hijos. Si esta situacin se hace crnica, inhibir la evolucin normal de ellos, porque llevarn una carga desproporcionada a su capacidad.

    A veces la soledad puede transformarla en una madre sobreprotectora, en especial si tiene un solo hijo. Se llena de miedos exagerados, los racionaliza y arma sobre ellos la vida del hogar. El chico es malcriado e incapaz de alcanzar una progresiva independencia.

    O quiz la madre vuelva a ser hija antes que madre, y se refugie y delegue sus funciones en sus propios padres. Los abuelos maternos, en vez de intentar tenerla nuevamente como hija y suplirla en su funcin de madre, debern apoyarla para que pueda desempearla adecuadamente.

    Las situaciones descriptas son nocivas y contraproducentes para los hijos, porque conspiran contra su emancipacin futura. Cuando la madre advierte alguna distorsin, seguramente sabr recurrir al consejo o apoyo profesional. Si el padre en ese momento est  bien presente en la vida de sus hijos, contribuir a que la situacin se atraviese con menores riesgos. Es asimismo importante el papel que en estos casos juegan los otros parientes y las amistades.

    La madre no debe ser un obstculo entre los hijos y el padre

    La separacin puede dejar un resentimiento muy acentuado, deseos de venganza, sentimientos de haber sido traicionado en la confianza y despojado del afecto.

    En el caso de que sea la madre quien sufre estos estados de  nimo, debe tener presente que el padre es el nico que sus hijos tienen y que su presencia les es tan necesaria como la de ella.

    Es comn ver a hijos que odian o desprecian a su padre, como reflejo de la actitud de la madre. No logran acercarse a l. Otros sienten que al relacionarse con el padre, traicionan a la madre. Perciben que sta en el fondo no les est  dando permiso para fortificar ese vnculo y permanecen aliados con ella.

    Los sentimientos que sufre la madre son normales pero sus efectos son nocivos para sus hijos. Si la situacin se cronifica, probablemente algunos terminarn pegados a ella, sin poder emanciparse, y a la vez odindola por haberles impedido acceder al padre.

    La madre, ante todo, debe estar alerta a las palabras y a la conducta de todos los das: tratar en lo posible de ir eliminando el menosprecio y el resentimiento para no desfigurar la imagen del padre. Poco a poco, procurar reencontrar las cualidades que alguna vez apreci en l y se las comunicar a sus hijos. As, algunas madres pueden recordar los momentos en que la pareja fue feliz, en que desearon tener esos hijos y se alegraron con sus nacimientos.

    Si se esfuerza, la madre podr  dar a sus hijos la imagen del padre real que tienen, con sus virtudes y defectos. A la vez, ir descubriendo los matices de su propia historia personal y la parte de responsabilidad que le cupo en la ruptura. Este hallazgo le servir para conocerse y madurar como persona.

    EPILOGO:

    PERDONARSE Y PERDONAR

    Ahora, volvamos al principio. All se dijo: "La unin entre los padres da a los hijos seguridad y confianza".

    En la pareja malavenida esta unidad se rompe. Cada uno se encierra sobre s mismo y deja de ver al otro. He aqu la dificultad mayor para poder guiar al hijo en su desarrollo.

    Pero los padres separados pueden construir otro tipo de unidad que sirva a sus hijos. Esto no implica una reanudacin de la vida en comn, sino la bsqueda de una separacin sana. La lograrn si son capaces de perdonarse cada uno a s mismo y perdonarse mutuamente. Ser difcil, pero con el tiempo podrn hacerlo. Es la nica garanta de que la experiencia vivida, tan dolorosa, les permita un enriquecimiento personal. Y de que sus hijos presencien un buen modelo, a pesar del sufrimiento.

    ... Y post-eplogo

    Cuando alguno de los miembros de la pareja separada forma una nueva unin y la situacin se "oficializa", la estructura familiar se hace ms compleja. Esta complejidad aumenta si el tercero o la tercera tiene ya hijos, o stos nacen de la nueva unin.

    La situacin puede ser muy enriquecedora, tanto para los grandes como para los chicos. Pero para que esto sea posible, hay que realizar una tarea de adaptacin que exige por parte de todos mucho respeto, prudencia y autntico afecto. A tal punto es as, que hoy en da se recomienda obtener un asesoramiento profesional preventivo para todo el grupo familiar, antes de que se contraigan nuevas nupcias.

    En todo caso, habr que recurrir a toda la madurez de que se es capaz para solucionar las dificultades que afectarn de nuevo todo lo logrado.

    Aunque en un primer momento a veces parece utpico, puede aspirarse:

    • a que quien se siente afectado por la nueva unin controle sus impulsos y cuide su propia imagen delante de sus hijos;
    • a que respete la imagen que stos tienen del otro progenitor;
    • a que los afectos de los hijos sean respetados. La nueva unin no debe perturbar el vnculo que tienen con el otro progenitor. Debe permitrseles seguir su propio ritmo en el acercamiento a la nueva pareja: ni seducciones ni imposiciones. Tampoco debe impedirse, destruir ni obstaculizar tal acercamiento.
    • a que los hijos, que sin duda han percibido la aparicin del tercero, puedan hablar sobre esta situacin tanto con un padre como con el otro, y no queden entrampados por una doble lealtad: no deben traicionar a uno, pero tampoco deben ocultar los hechos al otro.
    • a que en medio del recrudecimiento del dolor y de los celos, persista entre los padres un mnimo dilogo centrado en los hijos.

    Esta comunicacin permitir llegar a nuevos acuerdos muy difciles: cmo y cundo los hijos se relacionarn con el tercero que ha aparecido; cmo se modificar el contacto con cada progenitor para adaptarlos a las nuevas circunstancias; cmo se desligarn las relaciones econmicas entre los padres separados de las nuevas cuestiones afectivas en juego, con las que inevitablemente se mezclan.

    Muchas veces una consulta profesional ser til frente a la complejidad de los problemas por resolver.

    Y ahora es recomendable, a modo de despedida, releer todo desde la letra A... o al menos el eplogo.

     


    ABC de los padres separados cuando se 
    forma una nueva pareja 

    Por el Dr. Eduardo Jos Crdenas, ex juez de familia, 
    y el equipo de la Fundacin Retoo

    INTRODUCCIN
    La nueva unin de una madre o un padre separado puede ser enriquecedora, pero trae CONFLICTOS. 

    Hoy en da es corriente que una mujer o un hombre separado y con hijos forme una nueva unin. Esto puede ser fuente de aprendizaje para todos: el padre, la madre, sus hijos, la nueva pareja y los hijos de la nueva unin, si los hay. Pero por lo general, lo primero en aparecer son las dificultades.

    Ellas provienen de tres lados. En primer lugar, tanto los padres como los hijos y hasta los abuelos han sufrido la prdida de la familia nuclear, y esto trae por mucho tiempo sentimientos de dolor, rabia, angustia y depresin. Aunque haya pasado, antes de que se forme una nueva unin, un lapso que permita resolver medianamente bien esa prdida, quedarn resabios.

    Por otra parte, los padres y sus hijos tienen una historia previa en comn. Mala o buena, esa historia va a ser modificada por la inclusin de un tercero (la nueva pareja del padre o la madre). Esa alteracin muchas veces es resistida: slo ser aceptada si existe por parte de todos los adultos flexibilidad y amor a los hijos.

    Adems, la cultura tarda en transformar sus modelos, y el vigente es el que cree que el padrastro, para tener una funcin reconocida, tiene que excluir al padre, o la madrastra a la madre. Este modelo favorece una pugna sorda o abierta que impide el crecimiento y la adaptacin. Para que los hijos puedan sentirse bien, queriendo a todos sin exclusiones, se precisa de paciencia, afecto y ciertos conocimientos bsicos.

    Este "ABC" incluye esos conocimientos bsicos. Ha sido escrito por un ex juez de familia que ha intervenido en muchsimos casos, con la colaboracin del equipo de la Fundacin Retoo. Est destinado a los padres, a sus nuevas parejas y tambin a los hijos en la medida en que ellos puedan comprender.

    La letra A

    La consolidacin de la nueva pareja: algo muy importante para los que la integran como para los hijos.

    La consolidacin de la nueva pareja, en la generalidad de los casos, es sumamente importante tanto para los que la integran como para los hijos de la anterior unin: un fuerte lazo entre los nuevos compaeros proteger a los hijos de otra prdida familiar y tambin les puede brindar un modelo positivo para un eventual matrimonio propio. A veces, recurrir a un consejero especializado antes de formalizar la nueva unin, puede evitar fracasos.

    Para alimentar su relacin, los miembros de la nueva pareja necesitan tener un tiempo para ellos. Para lograrlo, no deben temer dejar a los hijos e hijastros al cuidado del otro progenitor o de otras personas.

    Es arduo incorporar una o ms personas nuevas a nuestro espacio y tambin es difcil para esa nueva persona incorporarse a un grupo ya conformado. Por estas razones, es conveniente que este tipo de familias se inicien en una casa distinta, que no sea la que habitaba el padre o la madre con sus hijos.

    La relacin del padre y la madre con sus hijos es anterior a la de la nueva pareja. Muchas veces el que forma una nueva unin siente que traiciona ese lazo de parentesco previo. Por eso es importante que exista una gran intimidad con el nuevo compaero o compaera.

    En ocasiones los hijos, para no perder la exclusividad sobre el progenitor que form nueva unin o inducidos por el otro progenitor, sabotean la pareja nueva y tratan de separarla. Los hijos siempre deben tener claro que la nueva relacin no los excluye, pero que no la controlan ni pueden afectarla. Una terapia de familia, en ciertos casos, es aconsejable.

    La letra B

    El progenitor que no form nueva pareja siempre ser esencial para sus hijos, aunque no conviva con ellos. El ideal es que los adultos se entiendan bien entre ellos.

    Los dos progenitores sern siempre esenciales para sus hijos, tanto el que pasa con ellos la mayor parte de la semana como el otro. Ninguno debe excluirse a s mismo ni ser excluido por el otro o por la nueva pareja. En este sentido, es importante que la nueva pareja no genere en el otro progenitor un progresivo o brusco olvido de sus hijos.

    Sucede a veces que un padre o una madre que siempre haba tenido una buena relacin con sus hijos, siente que ellos dejan de quererlo para volcarse a la nueva pareja del otro progenitor. Esto ocurre generalmente cuando el progenitor con el que los hijos conviven ms tiempo, al formar nueva pareja, pretende que sta sustituya al padre o madre no conviviente. A la larga, las consecuencias son muy negativas tanto para los hijos como para los adultos.

    Pero ni el padre ni la madre pueden actuar como si la nueva pareja no existiese. En este punto, los acuerdos son esenciales, y el dilogo en favor de los hijos debe primar sobre los sentimientos negativos, muchas veces lgicos.

    Casi siempre los hijos tienen una atraccin muy fuerte hacia los padres. Hay que tratar de que sientan que tambin pueden querer al padrastro o a la madrastra sin que eso signifique querer menos o quedar mal con la madre o el padre. De otra manera tendrn dificultades para relacionarse cmoda y adecuadamente con todos.

    De hecho, el rechazo de un padrastro o una madrastra por lo general no tiene ninguna relacin con sus caractersticas personales. Padrastros y madrastras afectuosos y bien intencionados pueden encontrarse en medio de severos conflictos con sus hijastros si stos no tienen "permiso" para llevarse bien con ellos.

    Los hijos y las relaciones entre los adultos mejorarn si tanto unos como otros aceptan que los hijos pueden ser cuidados por ms de dos adultos.

    El padre o la madre que form nueva pareja y esta ltima, deben admitir que el otro progenitor participe en la crianza y educacin de los hijos. ste a su vez debe comprender que su ex-cnyuge ya no est  solo o sola, que debe compartir sus decisiones con su nueva pareja, y que es inevitable que sta tenga con sus hijastros, con el tiempo, una relacin directa de proteccin y cierta autoridad.

    Para que esto se logre con cierta facilidad es importante que los ex-esposos tengan una relacin respetuosa entre ellos, aunque les resulte difcil. El mejorar dicha relacin ser muy positivo para los hijos, ya que as no quedarn acorralados entre dos padres hostiles. Los hijos tendrn menos necesidad de tomar partido y podrn utilizar para su crecimiento los elementos positivos de la situacin que viven.

    El contacto directo entre los padres separados es por lo general til, ya que saca a los hijos de la posicin de mensajeros entre ellos. Muchos ex-esposos, a veces con esfuerzo, se relacionan bien, en consideracin al inters que tienen por el bienestar de sus hijos.

    Es importante que el padre que tena obligacin de pagar alimentos para sus hijos antes de la nueva unin de su ex-cnyuge, la cumpla escrupulosamente despus de formalizada sta. De lo contrario, si sus hijos son mantenidos slo por el otro progenitor y/o su nueva pareja, es probable que l vaya perdiendo peso en las decisiones que cuentan sobre la vida de sus hijos y que ellos resulten perjudicados por esta circunstancia. Pero el progenitor que form nueva pareja no puede pretender que su ex-cnyuge pase indirectamente dinero para l y su compaero o compaera: los alimentos son exclusivamente para los hijos.

    Si a pesar de los esfuerzos la relacin entre los adultos se bloquea y esto repercute sobre los hijos e hijastros, recurrir a un consejero especializado o a un terapeuta familiar puede ser til.

    La letra C

    La "nueva familia": las viejas relaciones deben preservarse y las nuevas deben ser estimuladas.

    Las familias constituidas por el padre o madre separado, su nueva pareja y los hijos de la anterior unin, son estructural y emocionalmente diferentes de las otras.

    Los hijos - y a veces los adultos - experimentan tristeza y algunos trastornos por la prdida de su familia anterior o por la frustracin del "matrimonio perfecto". Es preferible aceptar que ste es un tipo de familia diferente, ya que estos sentimientos provocan muchos comportamientos desconcertantes. Los celos, el rechazo, la culpa y la ira pueden ser ms pronunciados y por lo tanto la expectativa de que la nueva familia viva feliz para siempre es aun ms irreal que en las otras familias. El saber aceptar los sentimientos positivos y negativos dar como resultado menos decepciones y un mayor disfrute de la "nueva familia".

    Es importante fomentar nuevas relaciones en la "nueva familia", sobre todo si los hijos son chicos o adolescentes. Por ejemplo, que el padrastro y los hijastros tengan algn proyecto en comn, o la madrastra y las hijastras vayan juntas de compras.

    Para poder desarrollar estas relaciones se necesita tiempo y cuidado. Forzar a un hijo a amar a su padrastro o madrastra es imposible y contraproducente. La expectativa del amor instantneo entre padrastros e hijastros puede conducir a muchas decepciones y dificultades. Por lo regular son necesarios dos aos, y a veces ms.

    Pocos saben que si la nueva pareja se une en matrimonio, el padrastro o madrastra pasa a ser pariente poltico de los hijos de su cnyuge. Este parentesco - por afinidad en primer grado, equivalente al del yerno con su suegro - crea una obligacin de proteccin y cuidado hacia el/la hijastro/a, y ubica legalmente a la nueva pareja dentro de la "nueva familia".

    Tambin es necesario preservar la relacin anterior que el padre o la madre tena con sus hijos antes de formar la "nueva familia". Por ejemplo, es muy til para el padre o la madre compartir algn tiempo y actividades con sus hijos, sin la nueva pareja. Esto facilita que los hijos consientan compartir a su padre o madre con la nueva pareja.

    Tanto los hijos como los adultos de la "nueva familia" tienen cada uno una historia familiar. De repente estos individuos se unen y la "nueva familia", con nuevos modelos y tradiciones, gana en riqueza. Pero es inevitable que sus miembros se cuestionen mutuamente sus costumbres personales. Aun cuando acepten los nuevos modelos, elaborar nuevas alternativas llevar tiempo y paciencia. Para la mayora de estas familias sern necesarios constantes planteos y replanteos.

    Ser padrastro o madrastra es una tarea poco clara y a veces difcil. El mito de la madrastra malvada puede producir malestar en muchas mujeres, y factores personales, culturales y estructurales afectan el rol del padrastro. En este sentido, si la nueva pareja tiene hijos, no discriminar entre los de la vieja y la nueva unin, proporcionando ms exteriorizaciones de cario y complacencia a cualquiera de ellos, es elemental.

    El ser padrastro o madrastra es generalmente mucho ms productivo si la persona crea su propio rol.

    La disciplina plantea generalmente algunos problemas. La autoridad de padrastros y madrastras no es aceptada generalmente por los hijastros hasta que se establece una relacin amistosa entre ellos (aproximadamente alrededor de los dos aos).

    Los miembros de la nueva pareja necesitan apoyarse mutuamente en cuanto al ejercicio de la autoridad en la casa. Al principio, el padre o la madre puede ser el que d las rdenes. Pero en muchas ocasiones no estar presente en la casa: es necesario que haya dado un mensaje claro a los hijos en el sentido de que el padrastro o la madrastra puede actuar como una figura de autoridad, en su reemplazo. Ms adelante, ese ejercicio de la autoridad por el padrastro o madrastra ser vlido aunque el progenitor se halle en la casa. Para que la familia funcione en este aspecto, es importante la unidad de la pareja. Cuando est bien integrada, las diferencias que puedan tener entre ellos en cuanto a los hijos pueden a veces ser elaboradas inclusive en presencia de stos. Pero nunca los hijos deben ser colocados de parte de uno u otro adulto para dividir y reinar.

    La integracin de una "nueva familia" con adolescentes puede ser particularmente complicada. A esa edad los hijos comienzan a separarse de su familia, de cualquier tipo que sta sea. Al convivir con su padre o madre cuando estaba solo, los adolescentes han ocupado el lugar de jvenes adultos. Luego, con la nueva unin de ese progenitor, ellos pueden encontrar extremadamente difcil o imposible volver a colocarse en la posicin de hijo ms chico.

    Los adolescentes aprecian mucho que se les d la oportunidad de ser parte en los replanteos de la "nueva familia", aunque se alejen de los padres y no deseen participar de muchas de las actividades familiares.

    Cuando quien forma nueva pareja es el padre que tiene menos tiempo a los hijos, stos generalmente se sienten como extraos cuando van a la nueva casa. Puede ser til que tengan en ella algn lugar propio, o al menos un cajn o estante para los juguetes y ropa. Si se los incluye en los proyectos de la "nueva familia", se sentirn ms conectados con ella. El traer un amigo o saber por anticipado que habr  alguna actividad interesante (juego familiar, paseo, etc.,) puede a veces hacer ms agradable al hijo la estada.

    Los padres que tienen poco tiempo a sus hijos, y sus nuevas parejas, estn frecuentemente perturbados debido a que tienen menos posibilidades para transmitir sus valores a los hijos. Estos tienden a resistir los esfuerzos de inculcarles ideales durante su estada. Pero es reconfortante para estos padres o madres y padrastros o madrastras saber que los ejemplos que sus hijos o hijastros reciben de ellos, de su comportamiento y formas de relacionarse, pueden provocar grandes cambios en su vida futura.

    En las "nuevas familias" la sexualidad es ms manifiesta que en las otras debido a la nueva relacin de pareja, ya que a veces los hijos pasan a vivir con otros hijos junto a los cuales no han crecido. Es importante para los hijos recibir afecto y sentirse seguros de que existe ternura en la pareja, pero tambin es bueno que la pareja minimice de algn modo la exteriorizacin de los aspectos sexuales en el hogar, y ayude a los hijos a comprender, aceptar y controlar sus atracciones sexuales entre uno y otro o hacia los adultos.

    A veces se presentan en la "nueva familia" problemas que parecen insolubles. En estos casos, un buen consejo dado por un conocedor, o una terapia de familia, puede ser muy productivo.

    CONCLUSIN:

    FLEXIBILIDAD Y TIEMPO SON PALABRAS CLAVES

    Flexibilidad

    es una palabra clave, tanto para los padres como para sus nuevas parejas, y tambin para los hijos. Es probable que stos sean ms flexibles que los adultos. Durante muchos aos stos se han formado ideas sobre cmo deben ser las cosas y es ms difcil que las cambien. La confusin que traen los nuevos lazos, las idas y venidas de los hijos y las grandes diferencias que surgen, hacen que sea importante ser flexible y adaptarse a las constantes alteraciones. El cambio puede ser enriquecedor si se realiza sin resistencia y miedo.

    Otra palabra clave es tiempo. Nadie puede pretender que la integracin entre los adultos o entre stos y los hijos ocurra instantneamente. A veces son necesarios aos, y mucho amor y paciencia.

    En resumen: mantener aunque sea un mnimo contacto entre los padres separados y una buena comunicacin entre los miembros de la "nueva familia" conducir a futuras satisfacciones cuando los hijos sean ms independientes en sus relaciones con los padres y con los padrastros: el tiempo y la madurez trae tambin muchos cambios.